Güler frente al espejo de Özil

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Madrid, 18 ago (EFE).- Arda Güler tiene ahora los mismos 21 años con los que Mesut Özil llegó al Real Madrid para ponerse en manos de José Mourinho. Entre 2010 y 2013, el técnico portugués llevó al alemán a su plenitud: 68 asistencias y 27 goles en tres temporadas.

Trece años después, Mourinho, de regreso al banquillo blanco, sitúa a Güler ante el espejo de Özil: la misma edad, una zurda privilegiada y la oportunidad de recorrer un camino parecido.

Güler no es nuevo en el club blanco. Ya ha recorrido el mismo camino que hizo Özil. Ha jugado las mismas temporadas, exactamente tres. Pero llegó mucho más joven, con apenas 18 años y con un talento aún por explotar. Sus cifras no se acercan a las de Özil: 18 goles y 24 asistencias, pero aún tiene un amplio margen de mejora.

Y más con Mourinho, el hombre que exprimió a un jugador parecido como Özil y que fue clave a la hora de recuperar el terreno perdido con el gran Barcelona de Guardiola, al que consiguió arrebatarle una Liga y una Copa del Rey. Güler y el técnico portugués pueden convertirse en un binomio de éxito en el Real Madrid.

El joven internacional turco ya conoce de primera mano qué significa jugar junto a Özil. Ambos coincidieron con la camiseta del Fenerbahçe, con el centrocampista alemán en sus últimos años como profesional y con Güler dando sus primeros pasos en el mundo del fútbol. Durante dos temporadas, la 2020-2021 y la 2021-2022, compartieron vestuario. Y la admiración fue mutua.

Tanto que Özil, a punto de acabar su relación con el Fenerbahce, ofreció en sus redes sociales una imagen relevante. El 20 de febrero de 2022, con 16 años, Güler asombró en su primera titularidad en Liga. Un día después, Özil, dueño entonces del número 10, publicó una foto junto a su sucesor con un mensaje: "El 10 del futuro".

Tiempo después, explicaría aquella acción en Bein Sports Turquía: "Lo conozco muy bien. Era como mi hermano pequeño cuando jugábamos juntos en el Fenerbahçe. Debe tener paciencia. Estoy seguro de que llegará su momento. Tiene el talento necesario para convertirse en un futbolista de categoría mundial", dijo.

Güler, que finalmente heredó el 10 de Özil en el Fenerbahce, no guardó silencio sobre su relación con Özil y en 2025 dio su relato retrospectivo: "Había cumplido mi tercer sueño: ser el número 10 del Fenerbahçe. Nunca pensé que ocurriría, porque aquella camiseta pertenecía a Mesut Özil. Es el jugador del que más he aprendido, pero durante tres meses no me atreví a hablarle porque era demasiado tímido".

Ahora, aquellos días en el Fenerbahce en el que ambos compartieron vestuario parecen lejanos. Con Özil retirado, Güler trata de hacerse un nombre en el Real Madrid con una competencia de nivel. Del centro del campo hacia arriba, Mourinho tiene mucha artillería. Para el doble pivote, tres nombres se disputan el puesto: Tchouaméni, Valverde y Bernardo Silva.

Y más arriba, cuatro nombres parecen fijos en ataque: Diomande, Bellingham, Vinícius y Mbappé. Güler, de momento, parece destinado a ser el quinto hombre en competencia con Brahim. Un segundo espada de primer nivel que, sin embargo, ha brillado durante toda la pretemporada mientras el mediapunta teóricamente titular, Bellingham, estaba de vacaciones por el Mundial.

De hecho, Güler ha sido el quinto jugador más utilizado de toda la plantilla a lo largo de los cuatro amistosos que el Real Madrid ha disputado frente al Fiorentina, Ferencváros, Deportivo y Schalke. Acumula 267 minutos por los 322 de Carreras, los 311 de Lunin, los 288 de Valverde y los 270 de Camavinga, todos por encima del turco.

Pero el calendario aprieta y el Real Madrid está a pocos días de debutar en Liga frente al Espanyol. Bellingham aún necesita ritmo de competición (sólo ha jugado 29 minutos entre todos los amistosos) y Güler está por delante del inglés. Sus opciones de entrar en el primer once oficial de Mourinho son elevadas.

Si lo consigue, tendrá una oportunidad de oro para reivindicarse frente al técnico portugués. Y Mourinho no es un entrenador cualquiera que ceda ante los nombres.

Porque Mourinho premia a los que cumplen y, de momento, Güler lo ha hecho. Pero al genio turco no le bastará con dejar un detalle, ejecutar un gran pase o recordar durante unos minutos a su antiguo compañero. Tendrá que transformar la belleza ocasional en influencia permanente. El espejo lo pone Özil; la oportunidad, Mourinho. El resto depende de Güler.