Miguel Ángel Gil Marín, gestor del club también con la mayoría accionarial de Apollo Sports Capital (hasta la entrada del fondo de inversión estadounidense, él era el máximo accionista), insistió una vez más el pasado jueves en que el delantero, “bajo ningún concepto”, iba a ser transferido al club azulgrana mientras él fuera consejero delegado del equipo rojiblanco, además con el “respaldo unánime” en su decisión del consejo de administración del Atlético.
Pero, sobre todo, estableció públicamente, en sus declaraciones a Movistar tras el sorteo de la Liga de Campeones en Mónaco, los parámetros de la situación con el final del cierre del mercado tan próximo, en la medianoche del próximo martes tanto en España para el Atlético como en Inglaterra para el Arsenal, tanto si se queda como si puede irse. Su decisión, en cualquier caso, debe tomarse y activarse antes, en este fin de semana.
“Nuestra intención, y mi sueño personal, es que siga con nosotros, que siga prestando sus servicios en el Atlético de Madrid. Para competir con los grandes hacen falta jugadores grandes. Evidentemente, si él llegara a la conclusión de que es incompatible estar en Madrid y en el Atlético de Madrid buscaríamos alguna alternativa, pero nunca sería al Fútbol Club Barcelona”, expresó el jueves el CEO del Atlético de Madrid.
Ahora queda la decisión de Julián Alvarez, que no se ha entrenado con el equipo ni el miércoles ni el jueves ni el viernes, a causa de una indisposición sufrida en la noche del martes, según explicaron desde el club, y que volvió a trabajar el viernes por la tarde con una sesión específica e individualizada en la instalaciones del Atlético en Majadahonda junto a un preparador físico del equipo para su puesta a punto, al sentirse mejor del malestar en los últimos días.
Julián Alvarez, que reapareció en la competición el pasado domingo ante el Villarreal, al jugar 33 minutos, con la bronca del público cuando salió a calentar, primero, y cuando saltó al terreno de juego, después, es baja por la citada indisposición para el encuentro de este sábado ante el Sevilla, al no haberse entrenado en los últimos tres días, tal y como avanzó Diego Simeone el viernes, cuando reiteró que cuenta con el jugador para este curso.
“Desde el momento que vuelva a entrenar Julián con nosotros, le daremos todo lo que le dimos siempre para que se sienta importante, como lo es para nuestro equipo”, explicó el técnico, que confía en revertir la situación con el atacante, que tiene contrato con el Atlético de Madrid hasta el 30 de junio de 2030, con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.
“Yo sigo en la misma posición pensando desde lo deportivo en poder ayudarlo de la mejor manera para que siga siendo el futbolista importantísimo que es para nosotros”, insiste el técnico, que deberá solucionar este sábado en Sevilla las bajas en la delantera de Julián Alvarez y Alexander Sorloth, por una lesión muscular, con la alternativa circunstancial que ya ha empleado de Ademola Lookman en la punta junto a Kang In Lee o Giuliano Simeone.
Hay más aristas pendientes, en cualquier caso, en el futuro de Julián más allá de su propia decisión.
Si decide quedarse, deberá cambiar los abucheos por los aplausos. En suma, reconquistar a una afición muy dolida por su comportamiento. Hay otros jugadores que lo han hecho en situaciones parecidas, a base de trabajo, carácter, goles e implicación con el equipo.
El ejemplo más claro y reciente de todos fue Antoine Griezmann, cuando regresó al Atlético en 2021 después de marcharse dos años antes al Barcelona desde el club rojiblanco, mediante el pago de la cláusula de rescisión y por la puerta de atrás, con la afición también enfurecida por su salida. Le costó volver a ser el que fue a ojos de su hinchada, pero, cinco años después, se fue como una leyenda, identificada para siempre con el equipo y adorada por la mayoría de los seguidores.
Y, si decide irse, si finalmente es el Arsenal u otro club, el equipo comprador deberá hacer frente a una operación millonaria, no sólo porque su traspaso debería rondar los 150 millones de euros que fijó en su momento como precio de salida el Atlético (la negociación determinaría si es menor, dadas todas las circunstancias que han ocurrido durante el verano, o si hay otras vías alternativas), sino por la cuantía también millonaria del sueldo que debería percibir el jugador, el tercer delantero con más valor de mercado del mundo, según la página web especializada Transfermarkt.
Sólo Erling Haaland, con 220 millones de euros de valor y con el que compartió equipo en el Manchester City hasta 2024, cuando Julián Alvarez se fue al Atlético por 95 millones de euros entre fijos y variables, y Kylian Mbappé, atacante del Real Madrid, con 200 millones, sobrepasan la valoración del argentino, campeón del mundo en Catar 2022, con 120 millones de euros, el ‘top’ de su carrera hasta ahora, a sus 26 años, entre la encrucijada limitada de su futuro: el Atlético o el Arsenal.
