La federación belga cuestiona, por un lado, el proyecto "FIFA Forward Enterprise", sobre el que considera que "una serie de decisiones y estimaciones importantes" no han sido suficientemente justificadas, lo que plantea dudas sobre "la transparencia y la gobernanza" del proceso.
La URBSFA aseguró estar alineada con la UEFA y reclamó junto a ella respuestas claras sobre el proceso de toma de decisiones y sus próximos pasos.
El segundo motivo es el caso del estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial, cuya suspensión tras ser expulsado en el partido anterior fue anulada antes del encuentro de octavos de final contra Bélgica.
La federación belga aseguró que pidió a la FIFA una justificación clara de esa decisión y explicaciones sobre cómo se tratarán casos similares en el futuro, pero que dos meses después sigue sin haber recibido "ninguna respuesta satisfactoria".
"Dos meses después de los hechos, constatamos que nuestras preguntas siguen a día de hoy sin respuesta", señaló la presidenta de la Federación belga, Pascale Van Damme, quien reclamó "las explicaciones necesarias" y posibles mejoras en los procedimientos para que casos similares puedan resolverse en el futuro "de manera clara, coherente y eficaz".
La URBSFA ha solicitado además que el caso Balogun se incluya en el orden del día de la próxima reunión del Consejo de la FIFA, prevista para el 15 de octubre y del que forma parte la propia Van Damme.
"Junto con la UEFA, las demás confederaciones y las federaciones nacionales, seguimos trabajando por la transparencia en la toma de decisiones, una gobernanza sólida y unos procesos claros", agregó.
La Federación belga subrayó que sigue abierta a una "colaboración constructiva" con la FIFA, pero consideró esencial que estos asuntos se gestionen de manera transparente y rigurosa para preservar "la buena gobernanza y la credibilidad del fútbol internacional".
