River Plate derrota en la agonía a Tucumán, que tuvo la aparición goleadora de Cléver Ferreira

El zaguero paraguayo, Cléver Ferreira Ñamandú maneja el esférico ante la presencia del mediapunta de River Plate Ángel Correa.
El zaguero paraguayo, Cléver Ferreira Ñamandú maneja el esférico ante la presencia del mediapunta de River Plate Ángel Correa.

Con un grito agónico de Thiago Almada en el tiempo añadido, River Plate se impuso 2-1 a domicilio frente a Atlético Tucumán. Pese al tanto de cabeza del defensor paraguayo Cléver Ferreira Ñamandú, el equipo de Leonardo Ponzio sumó su tercer triunfo consecutivo, escaló al quinto puesto y se metió por primera vez en zona de clasificación.

El Monumental de Tucumán volvió a ser terreno conquistado para River Plate después de siete años, aunque el camino estuvo lejos de ser un paseo. Los de Leonardo Ponzio sufrieron más de la cuenta ante un combativo Atlético Tucumán y debieron esperar hasta el minuto 91 para destrabar un partido que se les había complicado más por impericia propia que por las virtudes del rival.

La historia pudo haber sido distinta desde el arranque. A los 13 minutos de juego, el local se quedó con diez hombres por la expulsión de Franco Nicola, un panorama que parecía inclinar la cancha de forma irreversible. Y el pronóstico se cumplió a medias: apenas ocho minutos después de la roja, una gran jugada colectiva de la visita encontró a Tobías Andrada, quien con un remate cruzado rompió el cero y puso en ventaja al Millonario.

Con una posesión apabullante del 75% y 18 remates al arco, el dominio visitante era absoluto en los papeles, pero estéril en el marcador. Perdonar tanto suele pagarse caro en el fútbol argentino, y el Decano tucumano, pese a disputar 77 minutos con un jugador menos, resistió el asedio y encontró una vía letal en la pelota parada. A los 82 minutos, tras un certero centro cruzado, el zaguero paraguayo Cléver Ferreira Ñamandú se elevó con autoridad en el área para conectar un imponente cabezazo que dejó sin chances al arquero y estampó un empate transitorio. El grito sagrado del defensor guaraní no solo encendió la ilusión tucumana en el estadio José Fierro, sino que coronó una actuación estelar en la zaga y puso contra las cuerdas al gigante argentino.

Sin embargo, cuando el fantasma del empate amenazaba con frenar la levantada y arruinar la noche heroica del paraguayo, emergió la jerarquía individual. En el primer minuto de adición (90+1′), Thiago Almada apareció con la precisión de los elegidos para clavar el 2-1 definitivo, desatar el desahogo riverplatense y sellar un triunfo de hondo significado anímico y deportivo.

Desde la llegada de Leonardo Ponzio al banco de suplentes —en reemplazo de Eduardo Coudet tras el golpe copero ante Santa Fe—, la transformación es indiscutible: tres partidos, tres victorias y una racha inmaculada que le permite a River saltar al quinto puesto del Grupo B. En un semestre donde el único boleto disponible a la Copa Libertadores 2027 pasa por este Torneo Clausura, el Millonario empieza, por fin, a encontrar el rumbo y pisa fuerte en el mata-mata, sufriendo de más y agigantando la figura de rivales como el combativo Atlético Tucumán liderado por el talento nacional de Ferreira.