Este triunfo representa la tercera victoria consecutiva para los pupilos de Luis de la Fuente en la Liga de Naciones y alarga hasta los 41 encuentros la impresionante racha invicta del equipo. No obstante, el sabor de boca distó mucho de la abrumadora superioridad mostrada recientemente frente a potencias de la talla de Inglaterra y Croacia, a pesar de tener enfrente a un rival que llegaba como el colista indiscutible del grupo.
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El regreso a Oviedo y la noche de las grandes rotaciones
La atmósfera inicial estuvo completamente impregnada de la festividad que supuso el regreso del combinado nacional a Oviedo después de once largos años de ausencia, con un estadio volcado y el himno nacional interpretado al son de las gaitas. Con la firme intención de revalidar el brillo de la segunda estrella y ampliar el récord histórico, Luis de la Fuente dispuso sobre el césped una alineación totalmente renovada con hasta nueve variantes respecto al duelo anterior frente a los croatas.
Alineado con David Raya bajo palos, el seleccionador aprovechó la cita para conceder esperados estrenos internacionales. El delantero espanyolista Roberto Fernández y el lateral del Sporting de Lisboa Iván Fresneda —quien asumió el rol de socio de Lamine Yamal en una retaguardia de carácter experimental completada por Le Normand y Fran García— vivieron su bautismo con la absoluta. El único pilar indiscutible al que el técnico decidió mantener fue el propio Lamine Yamal, visiblemente ilusionado por prolongar su momento dulce de juego en plena campaña individual hacia el Balón de Oro.
El show de Lamine Yamal y el golpe de autoridad de Rodri
Como si de un “déjà vu” de los encuentros recientes se tratara, apenas transcurría el primer minuto de juego cuando el joven talento de Rocafonda dispuso de la primera oportunidad clara para emular sus tempraneros tantos contra ingleses y croatas. No tardó mucho más en romper la igualdad, ya que en el minuto seis fabricó otra auténtica obra de arte con su pierna zurda que dejó al propio De la Fuente llevándose las manos a la cabeza en señal de absoluto asombro.
Recibiendo el esférico escorado en la esquina del área, el atacante ejecutó un amago seco para deshacerse de su marcador y enroscar el balón directamente hacia la escuadra, batiendo la estirada completamente estéril del debutante Antonin Kinsky. El guardameta del Tottenham, cedido por los checos para la ocasión, buscaba desesperadamente redimirse del trágico recuerdo del pasado mes de marzo cuando tuvo que retirarse del terreno de juego entre lágrimas en el Metropolitano frente al Atlético de Madrid tras cometer dos fallos garrafales que terminaron costando goles.
Con Pedri y Rodri mandando con autoridad en la sala de máquinas, y con Dani Olmo y Álex Baena agitando permanentemente el ataque, La Roja monopolizó la posesión de la pelota hasta convertir el choque en una pesadilla táctica para los intereses de Santi Denia. Las aproximaciones ofensivas se sucedieron de manera constante y, en una jugada trenzada a toda velocidad entre Pedri y Olmo, este último perdonó el tanto desde el punto de penalti al conectar un disparo excesivamente centrado.
Aquel aviso funcionó como el prólogo perfecto para el segundo tanto español, materializado en el minuto 35 por Rodrigo Hernández tras una rapidísima transición ofensiva nacida de una recuperación en campo contrario que cogió a la zaga checa completamente descolocada. En su intento desesperado por cortar una pared letal, el defensa Macek terminó sirviendo el balón en bandeja de plata al capitán, que no veía puerta con la camiseta nacional desde el mes de junio de 2024 contra Georgia durante la Eurocopa.
El apagón tras el descanso y el despertar checo
Incapaces de inquietar a David Raya a lo largo de unos primeros cuarenta y cinco minutos marcados por la losa psicológica de sus dos tropiezos previos, los visitantes sufrieron un monólogo absoluto. Tras dejar en la retina de los aficionados su undécima diana con la absoluta, Lamine Yamal abandonó el terreno de juego junto a Baena, dejando su lugar a Víctor Muñoz —ubicado en el extremo culé— y a Yeremy Pino para las rotaciones de la segunda mitad.
Sin embargo, en el preciso instante en que el joven crack del Barcelona se marchó a la ducha, el partido y la fiesta nacional se apagaron por completo. Condicionados por el exigente calendario de tres partidos en apenas ocho días y con el marcador aparentemente encarrilado, los futbolistas españoles bajaron drásticamente el ritmo. El juego se adentró en una fase excesivamente anodina que contagió de apatía a las gradas y que, por el contrario, fue interpretada como una bendición por los centroeuropeos.
Susto monumental y sentencia definitiva
Aprovechando la siesta táctica de los de De la Fuente, los visitantes montaron un contragolpe fulgurante donde Hlozek divisó la incorporación en carrera de Sláma por el sector izquierdo, culminando con un disparo cruzado a la red que firmaba el 2-1 y revolucionaba de golpe el encuentro. El colista del grupo olió sangre y se vino arriba, rozando el empate absoluto poco después cuando un grave fallo de cálculo de David Raya dejó el balón franco para que Naderi empujara a placer a la red, si bien el colegiado griego invalidó la acción de inmediato por un claro agarrón y bloqueo previo sobre Le Normand.
El clima del partido se envenenó todavía más con la rigurosa expulsión del capitán checo Krejci a cinco minutos de la conclusión, momento a partir del cual España pudo por fin respirar al encontrar la sentencia definitiva. Una galopada eléctrica de Víctor Muñoz por el carril diestro generó un rechace en el área que cazó con instinsto letal Mikel Merino para colocar el definitivo 3-1, cerrando un enfrentamiento que recordó a todos los destellos y debilidades que vuelven terrenal a la actual campeona de Europa.
Ficha técnica del partido
3 - España: David Raya; Fresneda, Le Normand, Laporte, Fran García; Rodri (Zubimendi, minuto 77), Pedri (Mikel Merino, minuto 67), Olmo (Fermín, minuto 67); Lamine Yamal (Víctor Muñoz, minuto 46), Baena (Yeremy Pino, minuto 46) y Roberto Fernández.
1 – República Checa: Kinsky; Sláma, Krejci, Chaloupek, Sacek; Kral (Sadílek, minuto 73), Ambros (Naderi, minuto 57), Macek (Cerv, minuto 57), Lingr; Radosta (Bucha, minuto 73) y Hlozek.
Goles: 1-0, minuto 6: Lamine Yamal. 2-0, minuto 35: Rodri. 2-1, minuto 69: Sláma. 3-1, minuto 89: Mikel Merino.
Árbitro: Vassilis Fotias (Grecia). Expulsó por doble tarjeta amarilla al checo Krejci (minutos 79 y 85). Amonestó al local Fermín (minuto 90+3) y a los visitantes Sadílek (minuto 82), al seleccionador checo, Santi Denia (minuto 85), a Lingr (minuto 89), Chaloupek (minuto 90) y Kinsky (minuto 90).
Incidencias: Partido de la tercera jornada en el Grupo A3 de la Liga de Naciones disputado en el estadio Carlos Tartiere de Oviedo ante 28.515 espectadores. Antes del saque inicial, los campeones del mundo en 2010 Santi Cazorla y Juan Mata entregaron la Copa del Mundo al capitán Rodri para que la ofreciera a los aficionados.
