Valverde había declarado, después del partido contra la Roma, que no tenía problema en ocupar el lateral: "Lo importante es ganar, como dijo el míster, si las cosas salen bien, hay que seguir adelante. Yo, feliz de seguir agarrando muchos minutos, disfruto jugando con este escudo, tenía mucho espacio para correr. Agradecido de que el míster siga confiando en mí".
Mourinho, tras el encuentro contra el Sevilla, lo cubrió de elogios: "El otro día, mitad en broma, mitad en serio, he dicho que, si tuviéramos cuatro Fedes Valverdes, uno jugaba de lateral, otro de centro de campo, otro de banda derecha, otro de '10'. Es uno de los jugadores más multifuncionales que existe en el mundo del fútbol".
"Mi sensación era que detrás de un Endrick que prácticamente era un segundo atacante me vendría bien un lateral derecho con profundidad, con piernas para llegar, pero yo no lo tengo que convencer de nada. Es el capitán del Real Madrid, si tiene que jugar de portero, juega, con guantes y todo", explicó.
Su rendimiento en esa posición ha sido motivo de debate en el Real Madrid desde los tiempos de Carlo Ancelotti. El italiano lo utilizó como lateral por una “emergencia”, en sus propias palabras, por las lesiones en el lateral derecho. Xabi Alonso, su sustituto en el banquillo madridista, le dio continuidad a esa situación al inicio de la pasada temporada, a causa de las lesiones de Carvajal y Trent.
Ya en septiembre de 2025, en la previa del partido de la Liga de Campeones ante el Kairat Almaty, Valverde aseguró que no nació para ser lateral derecho y que no es una posición que le guste, aunque también dijo que jugará donde el entrenador le requiera.
“Ningún jugador me ha dicho que no quiera jugar en una posición”, respondió a aquello Xabi Alonso, y Valverde reiteró después que “bajo ningún concepto” se le puede acusar de “no querer jugar”. El uruguayo siguió jugando de lateral derecho hasta el último partido de Alonso al frente del equipo, tras perder 3-2 en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona el 11 de enero.
Con Arbeloa, en el primer encuentro volvió a actuar de centrocampista antes de encadenar cinco partidos como lateral derecho, una dinámica que acabó en Mestalla. El plan era devolver a Valverde a su hábitat natural. Primero con la aparición, solo para ese encuentro, del canterano David Jiménez, y, tras la recuperación de Trent y Carvajal, con ambos alternando de inicio.
La llegada de Mourinho, en principio, no cambió esos planes. Valverde, primer capitán del equipo blanco tras la salida de Carvajal, goza de galones en la plantilla y comanda el juego desde el doble pivote del técnico portugués. Sin embargo, las dificultades en la salida de balón de la pareja que forma con Aurélien Tchouaméni, así como las difíciles situaciones en las que se vio el Madrid ante Villarreal y Roma, devolvieron al ‘Pajarito’ a la zaga.
Como lateral derecho, Valverde explotó en los minutos finales de esos encuentros su verticalidad y su resistencia frente a rivales cansados, y permitió a los jugadores más creativos del equipo organizar el juego desde el centro del campo. Así, Mourinho terminó por darle la titularidad en el lateral ante el Sevilla.
En ese partido, el uruguayo no renunció a su presencia ofensiva, terminando con un disparo en el minuto 18 que estrelló en el cuerpo de su compañero Kylian Mbappé. Tocó el balón 56 veces, ganó tres duelos y tuvo un 90 % de acierto en el pase (más que Cucurella, el otro lateral), 70 % entre los que intentó en el último tercio del campo. Y, como Mourinho destacó, brilló su contribución en relación a sus compañeros, especialmente Güler en el centro del campo y Endrick liberado por delante.
