El equipo dirigido por Lucas Bovaglio no dio tiempo al análisis. Apenas a los cuatro minutos de juego, Francisco González —refuerzo proveniente de Defensa y Justicia— desató la euforia en El Teniente de Rancagua. El extremo de 24 años protagonizó una incursión por banda derecha, protegió el cuero ante la presión brasileña y sacó un latigazo cruzado que se coló en la escuadra del portero Ronaldo. Este zarpazo fue suficiente para derribar el muro del “Escuadrón de Acero” y poner fin a la racha de 11 partidos invicto que ostentaba el cuadro de Rogério Ceni en lo que va de año (ocho victorias y tres empates).
El equipo brasileño sintió profundamente la baja de su director de orquesta, Everton Ribeiro, quien arrastraba una suspensión de la Sudamericana 2025. Su reemplazo, Erick, no estuvo a la altura de las expectativas y Ceni, en una decisión drástica, lo sustituyó antes del descanso. Pese a la mejoría que aportó el ingreso de Caio Alexandre, el orden defensivo de O’Higgins fue inquebrantable. La ocasión más clara para la visita llegó en las botas del uruguayo Kike Olivera, pero una intervención providencial de Luis Pavez evitó el empate justo antes del entretiempo.
El encuentro no estuvo exento de polémica. Antes del descanso, una agresión sobre el chileno Juan Leiva desencadenó una gresca que terminó con cartulinas amarillas para el propio Leiva y para Nicolás Acevedo. Ya en la reanudación, el VAR volvió a ser protagonista al anular un cabezazo de Arnaldo Castillo que habría significado el 2-0, detectando una falta previa en la jugada.
Con este resultado, O’Higgins no solo sueña con la fase de grupos de la Libertadores —donde esperaría el ganador de la serie entre Deportes Tolima y Deportivo Táchira—, sino que se asegura, como mínimo, la posibilidad de seguir compitiendo internacionalmente en la Copa Sudamericana.
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Fuente: EFE
