Estados Unidos saltará a la cancha con una identidad propositiva muy clara. El cuerpo técnico de Mauricio Pochettino diseñó un libreto que pretende buscar el protagonismo, la posesión fluida del esférico en la medular y la explotación de los carriles externos para lastimar al rival por las alas.
Para ejecutar este plan de alta intensidad y gran ambición ofensiva, el entrenador cuenta con un arsenal de figuras internacionales. El dinamismo de Tyler Adams del Bournemouth y Weston McKennie de la Juventus en el eje, el desequilibrio de Sergiño Dest del PSV Eindhoven y del “capitán américa”, Christian Pulisic, del AC Milán, más el olfato de Folarin Balogun, del AS Mónaco garantizan un volumen de ataque temible.

El talón de Aquiles de la pizarra
Las lesiones de los dos pilares de la zaga central ponen en jaque la propuesta del entrenador nacido en Murphy, provincia de Santa Fe. Sin los titulares confirmados, el equipo se expone en su zona más endeble.
El equilibrio defensivo corre peligro y genera dolores de cabeza. El capitán Tim Ream, quien milita en el Charlotte FC de la MLS y el central Chris Richards, hombre del Crystal Palace, llegan “entre algodones” y su presencia es una incógnita, obligando a Pochettino a buscar soluciones de emergencia en una retaguardia históricamente frágil.

Esta incertidumbre médica y estructural se da bajo la implacable lupa de la prensa estadounidense. Los medios locales mantienen al seleccionador bajo un constante escrutinio, exigiendo respuestas inmediatas ante la falta de solidez en el fondo.
Máxima presión en Los Ángeles
El SoFi Stadium recibirá al seleccionado de norteamericano frente a la Albirroja. Con el público a favor, el anfitrión busca validar su estatus internacional, que hasta aquí sigue siendo poco ponderada, para un público que sigue dándole mucha prioridad a los otros deportes que también son populares en territorio estadounidense.

Con este cóctel de dudas en defensa y certezas en ataque, el debut norteamericano promete ser un choque de alta tensión. Arropados por el calor de su gente, el objetivo final va más allá del resultado: es la hora de elevar, de una vez por todas, el prestigio del “soccer” e intentar ubicarlo a la altura de la élite mundial.

