La selección paraguaya afrontará mañana en Los Ángeles, California, un partido con una carga estadística y simbólica tremenda: el debut mundialista sigue siendo, para la Albirroja, una frontera sumamente difícil de cruzar con éxito.
Paraguay solo ganó una vez su estreno en la Copa del Mundo en toda su historia: fue en México 1986, cuando derrotó 1-0 a Irak con el gol de Julio César Romero. Desde aquel festejo pasaron cuatro décadas. A partir de ahí, la selección acumuló inicios sin victorias que, más que una racha aislada, funcionan como un termómetro exacto del complejo momento que atravesó cada generación.
El balance histórico: El peso de un debut victorioso esquivo
El recorrido paraguayo en los estrenos mundialistas está atravesado por marcadores que, en muchos casos, anticiparon campañas muy sufridas. En el rubro de los empates, la Albirroja registró cuatro paridades en sus primeros partidos: el 2-2 (doblete de Atilio López) ante Suecia en Brasil 1950, el 0-0 frente a Bulgaria en Francia 1998, el 2-2 (Roque Santa Cruz y Francisco Arce) contra Sudáfrica en Corea-Japón 2002 y el 1-1 (Antolín Alcaraz) frente a Italia en Sudáfrica 2010.
A esas igualdades se suman tres dolorosas derrotas en los arranques: el 0-3 ante Estados Unidos en Uruguay 1930, el tremendo 3-7 (doblete de Florencio Amarilla y uno de Jorgelino Romero) contra Francia en Suecia 1958 y el ajustado 0-1 (gol de contra de Carlos Gamarra) frente a Inglaterra en Alemania 2006.
El cruce de esta noche en el SoFi Stadium en California ante Estados Unidos dialoga directamente con ese primer antecedente de 1930, ya que la primera participación paraguaya en un Mundial se abrió, precisamente, con una caída ante el mismo rival norteamericano por 3-0, en lo que fue la primera histórica edición de la máxima cita del fútbol.


