La historia volvió a repetirse en el AT&T Stadium de Dallas. Tal como ocurriera en aquella memorable cita de la Eurocopa 2024 frente a Alemania, el instinto indomable de Mikel Merino emergió en el momento más caliente para inclinar la balanza. España dominó el juego, desperdició múltiples ocasiones y terminó abrazada a la épica de un futbolista que, pese a portar el dorsal de mediocampista, se movió con la astucia de un delantero centro puro para sellar el boleto a los cuartos de final del Mundial y poner fin a la última aventura mundialista de Cristiano Ronaldo.
El renacimiento de la Selección Española se cimentó desde la sala de máquinas, donde Rodri Hernández dictó cátedra. El madrileño recuperó la finura y el despliegue físico que lo consagraron con el Balón de Oro, dejando atrás las dudas y las secuelas de la grave lesión de rodilla que sufrió a finales de 2024. Respaldado incondicionalmente por Luis de la Fuente frente a las críticas previas, el pivote fue un coloso en los primeros veinte minutos, encadenando recuperaciones limpias y distribuyendo el juego con absoluta lucidez.
Fue precisamente Rodri quien, en el minuto 16, rompió líneas con un pase milimétrico hacia Lamine Yamal aprovechando la única distracción defensiva de Nuno Mendes. El joven extremo encaró en velocidad sobre el césped norteamericano, pero volvió a adolecer de la falta de contundencia que arrastra en este torneo, sacando un remate mordido que Diogo Costa repelió sin grandes apuros. Aquello fue solo el prólogo del recital del arquero luso, quien poco después se estiró de forma espectacular a mano cambiada para negarle el gol a Álex Baena, cuyo disparo buscaba la escuadra.
Para entonces, España ya acumulaba méritos sobrados para abrir el marcador. Apenas en el arranque del choque, un infrecuente fallo de Mikel Oyarzabal en un mano a mano mandó el balón por línea de fondo. La jugada nació de la inventiva de Dani Olmo, consolidado como el futbolista más desequilibrante y vertical del ataque español, asumiendo la responsabilidad de conectar el medio campo con la ofensiva ante la baja forma de Pedri, quien sigue sin encontrar su fútbol.
Pese al monólogo inicial de la Roja, la categoría de Portugal estiró el sufrimiento español antes del descanso. Unai Simón tuvo que emplearse a fondo para tapar un testarazo envenenado de João Félix y, de inmediato, volar para contener el contraremate de un acechante Cristiano Ronaldo. La fortuna también jugó a favor de España en el minuto 41, cuando un violento disparo de Nuno Mendes se desvió en la cabeza de Pedro Porro y se estrelló de lleno en el travesaño.
La pausa del entretiempo equilibró las fuerzas, pero el desgaste físico y la inoportuna lesión de Nuno Mendes —superado por primera vez en velocidad por Lamine Yamal— devolvieron el control del partido al combinado de De la Fuente. La insistencia del seleccionador en recuperar a Mikel Merino, tras haber pasado cuatro meses inactivo a principios de año por una lesión en el pie, encontró su recompensa dorada. La fe ciega del técnico en el navarro justificó aquella frase donde afirmaba que iría a buscarlo a su casa en brazos con tal de tenerlo en el equipo.
La conexión definitiva llegó en el ocaso del encuentro. Aunque la magia de Olmo no bastó para romper el cerrojo, la frescura de Ferran Torres fue determinante. Moviéndose por todo el frente de ataque, el delantero filtró un pase quirúrgico para que Merino, aplicando los conceptos de área aprendidos en su etapa en la Premier League, batiera a Diogo Costa. El centrocampista desató la locura repitiendo la mítica celebración de su padre, Ángel Miguel, corriendo alrededor del banderín de córner. El pase a la siguiente ronda se certificó con el corazón en un puño, luego de que Bernardo Silva y João Neves acariciaran un empate agónico en los últimos segundos.
Ficha técnica:
Portugal (0): Diogo Costa; Joao Cancelo (Diogo Dalot, minuto 71), Ruben Días, Renato Veiga, Nuno Mendes (Nélson Semedo, minuto 56); Joao Neves, Vitinha (Bernardo Silva, minuto 83); Pedro Neto (Conçeiçao, minuto 83), Bruno Fernandes, Joao Felix (Rafael Leao, minuto 71) y Cristiano Ronaldo. Seleccionador: Roberto Martínez (ESP).
España (1): Unai Simón: Pedro Porro, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri (Fabián, minuto 85), Dani Olmo (Mikel Merino, minuto 85); Lamine Yamal, Oyarzabal (Borja Iglesias, minuto 95) y Baena (Ferran Torres, minuto 75). Seleccionador: Luis de la Fuente (ESP).
Goles: 0-1: Mikel Merino, minuto 91. Árbitro: Anthony Taylor (ING). Amonestó a Bernardo Silva (minuto 89) y Renato Veiga (minuto 94) por parte de Portugal; y a Ferran Torres (minuto 99) en España.
Incidencias: Partido de octavos de final del Mundial disputado en el estadio de Dallas ante 70.649 espectadores.
Fuente: EFE

