Nos Bahamas a Nasáu

Este artículo tiene 9 años de antigüedad
Imagen sin descripción

En un partido que se complicó y tuvo el toque infaltable de sufrimiento, Paraguay derrotó 5-3 a Ecuador en las semifinales de las eliminatorias sudamericanas de Fútbol Playa. Los Pynandi sellaron su clasificación al mundial. El título se define con Brasil

Una noche con clima agradable invitaba a una actividad alternativa para el cierre del sábado y un importante número de aficionados decidió optar por acudir en masa a las canchas del Yatch y alentar a la selección paraguaya de fútbol playa.

Los Pynandi enfrentaban a Ecuador en la segunda semifinal del Sudamericano. Nuestros representantes llegaban con una impresionante racha de tres victorias sobre tres partidos jugados y este sábado buscaban no solo un lugar en la final para definir el título con Brasil -que derrotó a Argentina en primer turno-, sino asegurarse ya un pasaje para el mundial que se disputará en abril en la paradisíaca Nasau, allá en Bahamas.

Con el estilo y ritmo avasallantes que ya había mostrado en otros encuentros, nuestra selección no tardó demasiado en abrir el marcador y apenas se puso en movimiento la pelota ya abrió el marcador con un remate fortísimo de Carlos Carballo.

Antes de que el primer tiempo llegara a su final, Roberto Sánchez se encargaría de ampliar y poner el 2-0 parcial.

El segundo tiempo terminaría 1-1, luego de Gallego acortara la diferencia para los ecuatorianos; mientras que Juan López volvería a ampliar para poner el 3-1 del marcador global.

Ya en el último tiempo, nuestra selección terminaría pagando la distracción excesiva. Gallego y Segundo Moreno se encargaría de poner el 0-2 de esa fracción y empatar el marcador global a tres goles.

Paraguay tuvo una serie de ocasiones, pero los malditos palos y las buenas reacciones defensivas de los rivales impidieron que se rompiera el equilibrio.

Con el empate en el tiempo normal, el partido tuvo que ir al alargue. Paraguay volvió ser amenazante desde que arrancó el tiempo extra. El mismo hombre que había abierto el marcador, Carlos Carballo se encargaría de romper el equilibrio y poner primero el 4-3.

Cuando faltaba cada vez menos para el final y cuando el pasaje parecía ya estar en la punta de los dedos de Los Pynandi, Carballo se encargaría de cerrar la noche con un gol que más parecía una poesía escrita con los pies descalzos sobre la arena.

Carballo recibió un pase largo enviado por el arquero, paró con el pecho y de chilena ante la mirada impávida de dos jugadores ecuatorianos se encargaría de derrotar al cancerbero contrario. Era el 5-3 definitivo.

Nasáu, allá vamos. Pero antes, Los Pynandi quieren el título contra uno de los pocos rivales a los que todavía se le hace cuesta arriba derrotar: Brasil. Paraguay quiere dejar el título en casa (domingo, 20:45).