Pablo Sánchez: “La roja de Libertad nos puso en una situación muy conveniente”

El árbitro Juan Gabriel Benítez exhibe la tarjeta roja directa al mediocampista de Libertad, Álvaro Campuzano, en el clásico blanco y negro ante Olimpia.
El árbitro Juan Gabriel Benítez exhibe la tarjeta roja directa al mediocampista de Libertad, Álvaro Campuzano, en el clásico blanco y negro ante Olimpia.

Tras una victoria clave frente a Libertad en el tradicional clásico blanco y negro, Olimpia se adueñó de la cima del campeonato. Con el liderazgo en sus manos, el entrenador franjeado, Pablo “Vitamina” Sánchez, analizó el presente del equipo, el valor de la sufrida victoria y lo que resta de la temporada.

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El estratega destacó la solidez defensiva recuperada y la capacidad de resiliencia del plantel tras un arranque irregular que los obligó a remar desde atrás, señalando primero la alegría por el arco en cero: “Hay varios aspectos que hoy nos ponen muy contentos. Uno tiene que ver con volver a tener el arco en cero, y ese arco en cero lo tuvo involucrado a Sebastián Lentinelly, que él hace un esfuerzo muy grande y en algunos partidos —más allá de que los partidos que él había jugado habíamos ganado creo que cinco y habíamos perdido uno— en todos había recibido goles. Entonces, para él fue muy importante; de hecho, recibió un lindo aplauso de los compañeros recién en el vestuario”.

A esto, añadió una reflexión sobre cómo repuntaron tras un flojo comienzo de campeonato: “Por otro lado, voy a repetir lo que dije en la conferencia anterior, que es aquello de haber empezado muy mal este campeonato. Empezamos con tres derrotas en los primeros cuatro partidos y una victoria, y a partir de ahí se nos puso cuesta arriba; y bueno, empezamos a escalar de a poquito y sabíamos que no teníamos demasiado margen de error y queríamos llegar a esta situación de depender de nosotros”.

El quiebre del partido y el sufrimiento final

Sobre el desarrollo del encuentro, Sánchez reconoció que el trámite era cerrado hasta la expulsión en el rival, explicando cómo se gestó la ventaja: “El partido estaba muy, muy parejo, sin situaciones claras para ninguno de los dos, y de alguna manera creo que la roja de Libertad nos puso en una situación muy conveniente; y después, esa situación conveniente había que aprovecharla con tenencia de balón, con dominio, con crear situaciones, y llegaron las situaciones. La primera rápidamente llegó inclusive con un gol de por medio, nos dio tranquilidad y seguimos de la misma manera”.

Pese a buscar liquidar el pleito en el complemento, admitió que el desarrollo derivó en un cierre con dramatismo: “La idea era, en el segundo tiempo, poder ser capaces de meter un segundo gol que nos lleve más tranquilidad, porque en caso de no meter ese segundo gol, sabíamos que el partido iba a terminar como terminó: con un Libertad lanzado yendo a por todo o a por ese empate que les dé por lo menos la satisfacción de un punto y de no perder, y de no perder la punta”.

Y completó su análisis sobre los minutos finales y la falta de eficacia: “Y así fue, se nos vinieron, empezamos a perder pelotas que no deberíamos, no cerramos cuando teníamos que cerrar, tuvimos un remate de Romeo, dos de Rubén Lezcano —que estuvo muy bien el arquero—; entonces, claro, al no capitalizar esas situaciones, el partido se terminó sufriendo creo que más de lo que se debería, pero en líneas generales hoy nos llevamos lo que venimos a buscar”.

Alerta y máxima exigencia para lo que viene

Con la mira puesta en el tramo final del torneo, el técnico franjeado advirtió que la pelea por el título será extremadamente reñida y exigirá concentración absoluta, concluyendo: “No va a ser fácil todo lo que resta, porque hay equipos que están jugando muy bien, que están haciendo un buen torneo, y da la sensación que va a ser un torneo muy, muy, muy competitivo hasta el final y por más de dos equipos, con lo cual no podemos relajarnos ni un poquito”.