El seleccionador albirrojo comenzó reflexionando sobre el impacto que ha tenido su proceso al frente del combinado nacional, admitiendo que la respuesta de la gente superó sus expectativas iniciales. Al respecto, señaló: “Y honestamente cuando yo llegué, yo lo único que quería era agitar a los jugadores. Tratar de volver a recuperar esas cosas que siempre los habían definido, pero jamás tomé la dimensión de que se iba a agitar un país. Y hoy es un país que se ha agitado detrás de esta selección”.
El “abrazo simbólico” antes de la Copa del Mundo
Con la mirada puesta en la logística previa al certamen, el técnico fue claro en su intención de que el plantel sienta el respaldo de la ciudadanía en suelo paraguayo antes de instalarse definitivamente en las sedes mundialistas. “Por eso mi intención, en la previa del Mundial, es hacer base aquí. Antes de salir a Estados Unidos, es entrenar unos días aquí en Asunción para hacer un entrenamiento a puertas abiertas para que todo el pueblo de Paraguay pueda venir y que nosotros nos podamos abrazar simbólicamente con toda la gente y saber y hacerles sentir a ellos que lo que vamos a defender en Estados Unidos, en México y en Canadá no solamente es la disputa de una Copa del Mundo, sino una historia de un país que clama por demostrar que está de pie”.
Esta decisión de “hacer base” en la capital paraguaya busca fortalecer el sentido de identidad y pertenencia, convirtiendo la despedida de la delegación en un evento nacional antes de enfrentar el desafío en Estados Unidos, México y Canadá, un evento que estaría marcado para el 30 de mayo. La Albirroja, bajo la conducción del “cazador de utopías imposibles” no solo jugará por un resultado deportivo, sino por el orgullo de una nación que vuelve a la cita ecuménica de selecciones tras 16 años de ausencia.
