La contundente caída ante Estados Unidos en el estreno de la Copa del Mundo encendió las alarmas y abrió el debate en la afición paraguaya. Más allá del dolor por el resultado, la gran incógnita que quedó flotando en el ambiente del SoFi Stadium gira en torno a los motivos del rendimiento: ¿Sintió el plantel la presión y la carga emocional de devolver a Paraguay a un Mundial tras 16 años, o la cruda realidad muestra una preocupante brecha futbolística respecto a las selecciones de élite?
En conferencia de prensa, Gustavo Alfaro enfrentó esta interrogante con su característico estilo analítico y sin rodeos. El seleccionador nacional desmitificó el factor del “pánico escénico” y prefirió poner la lupa sobre las carencias estructurales que hoy sufre la Albirroja cuando se enfrenta a un ritmo de competencia de altísima exigencia.
El estratega argentino fue categórico al señalar que los atributos históricos del balompié guaraní, como el temperamento y el despliegue físico, ya no son suficientes en el fútbol moderno de selecciones. Asimismo, dejó en claro que este choque ante el combinado norteamericano representaba el listón más alto de la fase de grupos, aunque advirtió que los próximos compromisos ante Turquía y Australia exigirán una evolución inmediata en el juego colectivo si se pretende mantener vivas las aspiraciones de clasificación.
Las precisiones de Gustavo Alfaro sobre el nivel de la Albirroja:
Consultado sobre si el factor psicológico del estreno condicionó al grupo o si el resultado desnudó la realidad del equipo en la alta competencia, el DT separó lo emocional de lo estrictamente deportivo: “La verdad no puedo decir si pesó o no pesó el debut, porque eso va interiormente en lo que siente cada jugador; yo creo que no. Yo le dije a los jugadores que obviamente las emociones son muy importantes y nosotros estábamos cargados emocionalmente por todo lo que traía el equipo en la previa, pero en un mundial las emociones las tenés que dejar de lado, porque ahí es la toma de decisiones: es el acertar, es la concentración, son los detalles, un montón de aspectos que son trascendentes hacia el destino o el desarrollo de un partido”.
Acto seguido, Alfaro profundizó en su diagnóstico sobre las materias pendientes que tiene Paraguay y el salto de calidad que está obligado a dar: “Me habrán escuchado más de una oportunidad hacer énfasis en la parte física, hacer énfasis en la parte técnica, hacer énfasis en la parte futbolística, porque sabemos que hay determinados niveles donde con el orden defensivo, con la garra, con la templanza, con correr no te alcanza. Entonces, ahí es donde todavía tenemos las cosas en el debe; son las cosas que nosotros tenemos que incrementar y que incorporar, y que entender que son claves si nosotros queremos seguir adelante en esta competencia”.
En ese mismo sentido, el seleccionador argumentó que las claves de la derrota pasaron por aspectos estructurales del juego y trazó el objetivo para lo que viene: “Entonces, ahí es donde yo creo que, más allá si pesaron o no pesaron las cuestiones emocionales, hubo cuestiones que fueron desde el punto de vista táctico, hay cuestiones desde el punto de vista físico y hay cuestiones desde el punto de vista futbolístico donde en determinados planos nos superaron, y por eso la diferencia en el resultado. Tenemos que ver de qué manera nosotros, con los jugadores que tenemos, con el plantel que tenemos, tenemos que achicar, tratar de achicar esa distancia”.
Finalmente, el técnico analizó el panorama del Grupo de cara a las dos finales restantes, catalogando el cruce ante los estadounidenses como el examen más severo de la primera fase: “Nosotros sabíamos que si bien tenés que jugar contra Turquía y tenés que jugar contra Australia, que son también rivales de complejidad, es otra clase de partidos. Este era uno de los partidos más complejos. No es que lo vayas a ganar los otros partidos, vas a tener que trabajar y mucho para tratar de sacar un resultado positivo, pero este era un partido de alta complejidad, sin lugar a dudas”.

