El proceso de Gustavo Alfaro al frente de la Albirroja se cimentó sobre una premisa innegociable: recuperar la histórica solidez defensiva de Paraguay y, a partir de allí, sumarle una dosis de revolución futbolística. Esa fórmula fue el motor que devolvió la ilusión al país y selló el boleto al Mundial. Sin embargo, en la noche de Los Ángeles, frente a un rival que impuso la velocidad crucero de la élite internacional, esa resistencia granítica pareció diluirse por completo, desnudando desajustes preocupantes y una llamativa falta de respuestas ante la intensidad del fútbol moderno.
En la rueda de prensa posterior a la goleada, el estratega argentino fue interpelado sobre cómo encarar el hecho de que las principales virtudes del equipo se vieran tan vulneradas ante un ritmo que, lejos de ser un huracán extraordinario, representa el estándar promedio de la alta competencia.
Alfaro no esquivó el bulto. Con la claridad conceptual que lo caracteriza, admitió que el nivel mundialista no otorga concesiones de tiempo ni espacio, catalogó el 4-1 como una “enseñanza dolorosa” y remarcó la urgencia de recuperar los conceptos de anticipación, perfilamiento y movilidad colectiva para evitar quedar estáticos ante la asfixiante presión de los rivales de primer nivel.
Las precisiones de Gustavo Alfaro sobre la intensidad y el déficit defensivo:
Frente a la consulta de si el ritmo del fútbol de élite desbordó la estructura defensiva que traía el equipo, el seleccionador reconoció las falencias de coordinación en el fondo: “Las velocidades están, existen, sabíamos que eran así y son necesarias. Por eso me hacen volver atrás, pero lo dije cuando terminó en Perú: que había cuestiones físicas que si nosotros no estábamos a la altura nos iban a costar. Yo creo que cuestiones defensivas sí hubo. Me parece que tal vez no tuvimos la coordinación necesaria, la fortaleza necesaria ni la capacidad suficiente como para por ahí detener, porque nos ha pasado que hemos tenido que enfrentar ataques tal vez más poderosos que estos y el equipo se las había arreglado para detenerlos. Pero creo que obviamente es entender la competencia también”.
Posteriormente, el director técnico desglosó las exigencias del fútbol moderno y la falta de “dos tiempos” para resolver las jugadas en mitad de cancha: “Acá, lamentablemente, en la mitad de la cancha o en defensa, tenés dos tiempos, tenés control y pases, porque donde querés hacer un tiempo más ya te cae la presión; y más que nada por la capacidad que tienen los rivales cuando físicamente te juegan con los defensores en mitad de cancha. Y eso es algo que lo hablamos, que es algo que nosotros necesitamos tener también. Pero también necesitás las capacidades para tener esa posibilidad de jugar en esos lugares, porque tenés velocidad de delanteros y tenés velocidades de gente que ataca a la profundidad que te puede hacer daño en ese aspecto. Entonces, ahí hay cosas que no las tenemos, hay cosas que hay que mejorarlas y hay cosas que ver cómo las podés atenuar en ese sentido; y creo que la fortaleza defensiva la tenemos que volver a recuperar”.
Asumiendo por completo el golpe, Alfaro enfatizó en la necesidad de reducir el margen de error ante individualidades que desequilibran en el mano a mano: “Podemos perder contra Turquía o podemos perder contra Australia también, pero van a ser partidos de una complejidad distinta a la que tuvimos hoy. Este era un partido muy complejo, sabíamos que era un partido muy complejo, pero la responsabilidad es nuestra. O sea, Estados Unidos es un muy buen equipo, pero la responsabilidad es nuestra porque nosotros tenemos que haberle encontrado las respuestas a ese tipo de cosas. Acá es donde hay que reducir el margen de error. Hay que reducir porque si no reducís el margen de error... Sabíamos que Pulisic iba a intentar una gambeta, entonces cuando te arranca y te tira una gambeta ahí es donde tienes que sostenerlo, porque es donde tiene la capacidad de tirarte una gambeta y desequilibrarte. Entonces, por más que le mostrés, por más que le hablés, tenés que vivirlo, tenés que vivirlo”.
El estratega albirrojo profundizó en la lectura táctica que el plantel debe asimilar con rapidez para no otorgar referencias fijas a las defensas rivales: “Y una vez que lo vivís, más allá de que son enseñanzas muy dolorosas —porque esta derrota de 4-1 es una enseñanza muy dolorosa—, estará en la capacidad de aprendizaje que nosotros tengamos para hacer las lecturas que corresponden. Y saber que, en definitiva, hay cosas que las tenés que tener de otra manera porque tenés que moverte antes: si te movés después ya te llega la presión, tenés que perfilarte para recibir, tenés que resolver más rápido para adelante, tenés que buscar permanentemente líneas de pase y espacio porque si no es como das referencias que son, no digo fáciles, pero son muy referenciables en posiciones de ataque”.
Finalmente, el DT hizo un llamado a la rebeldía futbolística, admitiendo que el cuerpo técnico también deberá buscar soluciones desde el banco para reactivar al equipo: “Entonces, esa movilidad y rotación la tenés que tener. Y a veces una cosa es como que te va contagiando hacia la otra y es como que te lleva a estar cada vez más estático, y lo que nosotros teníamos que hacer era rebelarnos porque teníamos que buscar desde la movilidad, desde la velocidad, otra respuesta porque si no, no podíamos, estando estáticos, obligarlos a retroceder a Estados Unidos. Y bueno, esas son respuestas que también las tenemos que buscar nosotros desde afuera también”.

