La Albirroja escribió una nueva página dorada en su historia, y esta vez lleva la firma de Orlando Gill. En un partido de dientes apretados donde la resistencia paraguaya se puso a prueba al límite, el portero nacional se viste de héroe en la tanda de penales para sellar una clasificación histórica a los octavos de final, dejando en el camino a la siempre temible selección de Alemania.
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El guardameta, oriundo de Reducto San Lorenzo, no solo sostuvo al equipo durante los 90 minutos y la prórroga de pura intensidad, sino que en la hora de la verdad, desde los doce pasos, blindó su arco tapando dos remates cruciales a Kai Havertz y Nick Woltemade, desatando la euforia en todo el territorio paraguayo.
“Era como una película de terror”
Con las pulsaciones todavía a mil y visiblemente movilizado por el logro, el guardameta guaraní intentó procesar la magnitud de lo conseguido en el campo de juego: “La verdad, no hay explicación para este momento. Hay muchas sensaciones, obviamente; no sé cómo expresar. Pero contento, contento por la clasificación, de darle una mano al equipo en la tanda de penales y esta clasificación dedicada para todo el pueblo paraguayo. Sí, la verdad, ahora mismo en mi cabeza están pasando muchas cosas”.
Al reflexionar sobre el planteamiento táctico y el desgaste físico extremo ante una de las máximas potencias del fútbol mundial, Gill valoró el enorme esfuerzo de todo el plantel paraguayo: “Ahora en frío voy a sentarme a analizar bien y ver lo que hemos conseguido, contra una Alemania poderosa por sus figuras. La verdad, el equipo se portó bastante bien; fue un partido complicado. Pudimos aguantarlo hasta los 120 minutos y pudimos llevar la tanda de penales, que era lo que Dios quería, y gracias a Dios la suerte está a nuestro lado”.

El portero albirrojo tampoco ocultó el desahogo colectivo tras los comentarios previos al encuentro, enviando un contundente mensaje a quienes daban por muerto al equipo antes de jugar: “Esto es fruto de todo el sacrificio que venimos pasando día a día en los entrenamientos. La verdad, de lo que se habló mucho estos días: que ya Alemania tenía asegurada la clasificación algunos. Esto es así, esto es fútbol; no hay que hablar antes de tiempo. Hoy se vio reflejado que Paraguay está para grandes cosas, que no hay que achicarle por nada ante el mundo”.
Al describir la tremenda jerarquía del rival y la enorme presión que sufrieron en varios tramos del partido, el héroe de la tarde no dudó en compararlo con un escenario dramático: “La verdad, sí, era como una película de terror, que te salían por todos lados los alemanes por sus figuras. La verdad, no sé cómo expresar esto; ni yo puedo creerlo bien aún, lo que conseguimos. Estoy muy contento, feliz, y para todo el pueblo paraguayo también, que siempre confió en nosotros, en las buenas y en las malas”.

Con respecto a los momentos de máxima tensión en la definición y el tempranero penal fallado por Paraguay, Gill reveló cómo mantuvo la mentalidad de acero para revertir la situación: “Obviamente, en penales cualquier cosa puede pasar: puedes atajar, puedes errar, puedes convertir. La verdad, por más que se erró el primer penal, siempre tuve la fe que algún compañero la iba a meter en la red. Gracias a Dios pasó en el último penal y pudimos conseguir esa clasificación”.
Finalmente, al dimensionar el impacto global de este triunfo, el arquero paraguayo dejó en claro que esta noche quedará grabada para siempre como el logro más alto de su trayectoria deportiva: “Esto es lo más importante de mi carrera: eliminar a un campeón mundial también, que es Alemania por sus figuras. La verdad, pasan muchas cosas por la cabeza, lo que hemos conseguido todo el grupo. Y nada, ahora a descansar y a ver qué se nos viene”.
El mensaje a su “yo” del pasado y el respeto a Neuer
Consultado sobre qué le diría a aquel chico que la peleaba desde abajo en el fútbol local si pudiera viajar en el tiempo, Orlando dejó una profunda lección de resiliencia y paciencia: “Le diría que le agradezco por nunca rendirse, por siempre tener esa calma, esa tranquilidad de saber que la oportunidad iba a llegar tarde o temprano. Esto es así, lo de arquero es así. Tarda: puede tardar mucho, puede tardar poco; es así, es día a día. Un día puede surgir de la nada, otro día no. A mí me tocó batallar mucho, me tocó batallar mucho en Paraguay, pero nunca yo decaí y ahora estoy reflejado de todo el sacrificio que he logrado”.

Para cerrar, el arquero guaraní se tomó el tiempo de elogiar la figura de Manuel Neuer, el emblemático portero alemán con quien le tocó batirse a duelo en la histórica tanda de penales: “Obviamente, un respeto total para Neuer, un arquero, el mejor arquero del mundo también. Y nada, ahora me tocó compartir una tanda de penales con él; él también tuvo lo suyo, tapó un penal. Y la verdad, siempre un respeto a un ídolo. Y nada, ahora a pensar quién nos toca, a ver el partido; cualquiera de los dos puede ser”.

