La ilusión de la selección paraguaya en el Mundial de Norteamérica 2026 se detuvo en los octavos de final. Tras la ajustada caída por 1-0 ante Francia en Filadelfia, el entrenador Gustavo Alfaro compareció ante los medios con una mezcla de frustración por el resultado y orgullo por la entrega de sus futbolistas. El estratega argentino no ocultó el impacto anímico de la derrota, admitiendo el contraste entre la ilusión previa y el desenlace provocado por una genialidad individual del rival.
La exigencia táctica y el plan que arruinó el penal
Alfaro analizó la enorme complejidad que supuso neutralizar el poderío ofensivo francés, comparando el planteamiento con el partido previo ante Alemania, y desveló cuál era su estrategia para el cierre del encuentro. “La sensación que me queda en este momento es una tristeza muy grande, honestamente, porque si bien teníamos muy pocas chances en la previa de pasar esta fase, nosotros sentíamos que la podíamos sacar adelante. Nosotros sentíamos que la complejidad era muy grande. Yo digo, el partido de Alemania fue una muestra gratis de lo que fue este partido, porque el otro día nosotros con Alemania teníamos que doblar las dos bandas: la de Florian Wirtz y la de Leroy Sané”, explicó el técnico.
“Acá teníamos que doblar a cuatro hombres, porque no solamente está Mbappé, sino que está Dembélé, que está Doué, que está Olise, que está Barcola, y con un nivel de recambio para hacer lo que quieran, porque entraron Cherki y Doué que están a la altura de los titulares, porque son titulares en sus equipos, de los mejores equipos del mundo. Nosotros vimos que obviamente nos obligó a retroceder y a esforzarnos mucho y tal vez eso nos quitó las posibilidades de ir para adelante. Pero el tema era, yo quería llegar al break cero a cero, porque ahí ya estaban por entrar Ávalos y Maurício, estaban por entrar, que era ir a buscar el partido en el final; quedarnos con velocidad para ir a buscar el partido al final con una pausa, y viene justo la jugada del penal y te termina dejando sin nada”, lamentó.
El orgullo de competir contra la élite mundial
A pesar de la desazón, el seleccionador albirrojo valoró el hecho de haber plantado cara a una de las máximas potencias del fútbol e hizo hincapié en el crecimiento que este torneo significará para el futuro del fútbol paraguayo. “Entonces me deja una tristeza muy grande, porque sé que trabajamos duro para conseguir otro resultado. Por otro lado, me quedo con la tranquilidad de que vinimos a competir y competimos, y competimos en fases muy difíciles. O sea, de pronto ustedes me pueden decir: «Bueno, pero si hubiese ido por el lado de Australia...». Toca por el lado donde tiene que ir; Australia queda afuera con Egipto, nosotros tampoco garantizamos. O sea, prefiero quedarme afuera —con todo respeto— con un equipo que viene de ser, de jugar una final y de ser campeón del mundo, con todos los jugadores que jugaron la Copa del Mundo, con balones de oro, con jugadores que tienen ese nivel de talla, con chicos muy humildes, con jugadores muy humildes que somos nosotros”, enfatizó Alfaro.
“Y yo no tengo ninguna duda de que, como lo decía el otro día antes del partido de Alemania, este mundial nos iba a atravesar a todos y nos iba a mejorar a todos. Ahora estará en nosotros, en la capacidad de asimilación que tengamos, para saber qué queremos hacer para adelante, qué queremos plantear el después. Honestamente, me voy con la tranquilidad de decir que se dio el Mundial que uno vino a buscar. Me voy con la tristeza porque quería llegar lo más lejos que uno podía llegar, y nunca una derrota te va a poner contento, para nada, no me gusta perder a nada. Y como le decía a los chicos en el vestuario: si uno quiere ser ganador, lo primero que tiene que hacer es aprender a perder. Y aprender a perder es parte de este trabajo ingrato”, reflexionó el entrenador.
La intimidad del grupo y el festejo de Francia como reflejo del respeto
Para cerrar, el timonel de la Albirroja destacó la excelente convivencia que unió al grupo desde finales de mayo y valoró la actitud final de Francia, que a su juicio demuestra lo mucho que sufrieron para poder eliminar a Paraguay. “Más que nada porque hace mucho tiempo que estamos juntos, hace desde el 20, 21 de mayo que estamos juntos. La convivencia que vivió este plantel. El hecho de decir «es una familia»... Sí, es una familia, lo vimos de esa manera, de esa hermandad. Y creo que fuimos creciendo, y ojalá que este reconocimiento... Porque si no, Francia no hubiese festejado como festejó el pasaje. De pronto, con las capacidades que tenía, en lugar de ir a liquidar, trató de sostener el partido para que pase el tiempo. Y obviamente que está perfecto, porque tiene las capacidades como para poder hacerlo. Y nosotros, con las limitaciones que podamos tener, pero con el empuje, íbamos tratando de buscar de cualquier manera el empate y tratar de conseguirlo, y no lo pudimos conseguir”, concluyó.
“Sabemos que hasta el último instante peleamos, hasta el último instante competimos, hasta el último instante quisimos revertir una historia que se presentó en ese momento del partido adverso; en una jugada que podía pasar, porque Francia tiene las capacidades individuales que pueden resolver lo que a veces el equipo no puede resolver, porque tácticamente no podía resolver. No había manera de que puedan resolver los caminos que tenían cerrados. Eran remates de media distancia, ya estaban empezando a caer en centros, no podían filtrar pelotas, no podían desbordarnos. La capacidad individual de un jugador a veces rescata a un equipo, y creo que eso fue lo que pasó hoy”, cerró el adiestrador de la selección nacional.

