La histórica campaña de la selección paraguaya en el Mundial de Norteamérica 2026 llegó a su fin en Filadelfia. Un solitario gol de penal de Kylian Mbappé a los 70 minutos rompió el cerrojo de la Albirroja y le dio la clasificación a Francia a los cuartos de final, donde se medirá ante Marruecos.
A pesar del dolor por la eliminación en octavos, el arquero Orlando Gill analizó el encuentro con orgullo y dejó en claro que el plantel se marchó del torneo con la tranquilidad de haber entregado el máximo esfuerzo.
Orgullo por la entrega y dardos al arbitraje
El futbolista de San Lorenzo de Almagro, quien volvió a ser la gran figura paraguaya tras protagonizar una descomunal doble atajada ante Mbappé en el tiempo de descuento, valoró el orden táctico que exhibió el equipo frente a una de las potencias del certamen.
“Nos vamos con la frente alta, Paraguay lo dejó todo en el campo”, aseguró el guardameta, quien además apuntó que, si el árbitro no hubiera cobrado la pena máxima, “lo habríamos podido llevar al alargue, porque lo supimos aguantar bastante bien”.
Aunque felicitó al combinado europeo por su jerarquía, Gill dejó un sutil reproche hacia la terna arbitral por la jugada que terminó desequilibrando el marcador, destacando que Francia tiene “jugadores rápidos, fueron a buscar un penal y (el árbitro) se los cobró”.
La defensa de la identidad paraguaya y el cruce con Mbappé
Ante los cuestionamientos por el juego friccionado y la intensidad de la marca albirroja que molestó a los futbolistas galos, el arquero guaraní descartó de manera tajante cualquier exceso y reivindicó el ADN del fútbol local.
“Esto es fútbol, si no están acostumbrados a esto, ¿qué le vamos a hacer?”, aseveró con firmeza, para luego profundizar en la propuesta con la que salieron a disputar la clasificación: “Paraguay es así, es una selección ruda” que desde “el primer momento nos propusimos hacernos sentir en el campo, hacernos sentir duro, que si pasa el balón no pasa el hombre y creo que el equipo se portó bien”.
Finalmente, el arquero oriundo de Reducto no ocultó su fastidio por el polémico episodio que se vivió al cierre de los 90 minutos, cuando el capitán francés ignoró su mano extendida en pleno festejo, reconociendo abiertamente que le dio “calentura” que Mbappé le haya negado el saludo al finalizar el partido.

