Rikiya y Ayumi Kataoka emprendieron una vuelta al mundo el pasado diciembre, comenzando por Sudáfrica, y se dirigían a Europa cuando el covid-19 trastocó sus planes. “Pensamos que los más seguro sería permanecer en Cabo Verde”, explicó a la AFP Rikiya, de 29 años, en una entrevista en video desde el Estado insular ubicado a unos 600 kilómetros de Senegal.
“Somos afortunados por haber podido venir a un lugar tan apacible”, estimó, mientras el número de casos se disparaba en Europa y Japón. Cuando los aeropuertos de Cabo Verde cerraron, la pareja se encontró bloqueada y Rikiya, que ejerce como videasta en Tokio, comenzó a realizar imágenes de hoteles y restaurantes por techo y comida. Sus imágenes, publicadas en su Instagram @rikiya—trip, atrajeron la atención de los medios y del comité olímpico local.
El matrimonio nipón “hacía la promoción de nuestro país, incluso cuando se hallaba en una situación difícil”, declaró a la AFP por correo Leonardo Cunha, jefe de misión de Cabo Verde para los Juegos de Tokio, quien les propuso su patrocinio.
El pequeño país de poco más de medio millón de habitantes, prevé enviar apenas un puñado de deportistas a Tokio, aplazados a 2021. Pero las autoridades locales vieron la ocasión ideal para dar a conocer al mundo a Cabo Verde.
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“Ahora quiero cumplir mi parte y devolver a este país lo que me ha dado”, confesó el nuevo embajador. (AFP).