"Nuestro rival ha jugado duro, con energía. Nos ha sobrepasado en muchas facetas del juego y no hemos sido capaces de dominar el partido", señaló Olmos, quien, a partir de esos primeros diez minutos, vio a su equipo sin una mejoría sustancial a pesar de "cambiar algunas ideas y mejorar en intensidad".
La falta de acierto en ataque también fue un factor, según el entrenador español.
"Jugamos precipitados, sin control, fallando pases y con mal porcentaje de tres puntos, y aunque el equipo intentaba empujar y empujar, se sentía frustrado", dijo.
El próximo objetivo del equipo burgalés será abandonar la posición de colista de la Liga Endesa.
"En tres días tenemos un partido -reciben al Bilbao-, quizá el más importante de la temporada, para continuar vivos en el campeonato y está en nuestras manos hacer el trabajo", destacó.
