Los dos equipos de la capital, enfrentados en el estadio de Radès, habían igualado el marcador con un 5-5 cuando los hinchas comenzaron a lanzar objetos al terreno de juego e hicieron uso de bengalas, por lo que las fuerzas de seguridad recurrieron a gases lacrimógenos para dispersar a los presentes en las gradas.
Jugadores y equipo técnico de los dos clubes, que en un principio trataron de calmar a los espectadores, comenzaron a enfrentarse en la pista hasta que fueron separados por agentes de la Policía y enviados a sus respectivos vestuarios.
Las autoridades tunecinas decidieron interrumpir el partido durante unos minutos y, posteriormente, aplazarlo a una fecha todavía sin concretar.
En declaraciones a la radio local Mosaïque FM, el director general de la Seguridad Pública, Mourad Houcine, reveló la presencia de material marítimo como bengalas y proyectiles y anunció la apertura de una investigación para determinar cómo fueron introducidos estos objetos considerados peligrosos.
"Tratamos de absorber el enfado de los seguidores y los responsables de los clubes fueron invitados a intervenir. Después trataron de acceder al terreno y atacar a los jugadores y responsables de los dos clubes, lo que aceleró la decisión de suspender el encuentro", explicó Houcine.
