El maestro incursionó como jugador en su querido Nacional en el balompié y fue de los primeros en conocer “el peso” de la pelota en el fútbol de salón, pero sus mayores glorias las vivió desde la banca de entrenador, pues tuvo que dejar de jugar debido a una lesión, dedicándose por entero a la enseñanza del incipiente deporte que daría al país títulos mundiales, amén del primer cetro Sudamericano.
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A propósito de ello, el maestro fue el coach de la selección paraguaya que se consagró campeón invicto del primer Campeonato Sudamericano disputado en el Estadio Comuneros, el 28 de enero de 1965.
Hombre respetuoso “como los de antes”, observador, inteligente, diciendo lo justo en forma precisa y con una sonrisa reservada, el profesor Eladio fue el cultor pionero del salonismo, que rebasó fronteras en sus manos, pies y mente.
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Mentor de las primeras estrategias en el fútbol de salón, al que entendió a la perfección, así como a la idiosincrasia de los jugadores, su legado quedó esparcido en estrellas obtenidas en cuanto club pisó, incluyendo Colombia, donde sembró las primeras semillas del futsal, donde los cafeteros hoy día son mucho mas que mero protagonistas.
En la virtual “facultad” del fútbol de salón que fue su alma mater, obtuvo el masterado y lo difundió con gran calidad académica para formar a cientos de entrenadores, jugadores y amantes de esta disciplina.
Con el luto correspondiente, la tristeza vestirá a los salonistas por perder en la fase terrenal a una excelente persona y uno de los mayores cultores y difusores del deporte tetracampeón mundial de mayores, con Eladio como protagonista en cada brillo estelar para la Albirroja.
Batalló como el campeón que fue, lidiando con cuanta afección golpeaba la puerta a su salud, como diabetes, hipertensión arterial, entre otras, y finalmente, una infección en las vías urinarias que fue definitiva para que el maestro pase a obtener su máxima estrella con el Equipo Celestial.
Paz en su tumba y cristiana resignación a sus familiares, su esposa Ana Alfaro, sus hijos Gustavo y Ramiro y sus nietos Milo y Gaia, amigos y a los amantes del salonismo todo.
Sus restos son velados en Parque Serenidad (España y Boquerón). El sepelio será este miércoles.
