“Para mí es un honor y un placer el poder tener un equipo completamente español. Era mi idea desde el principio y tenía la esperanza de poder conseguirlo en algún momento, aunque no ha sido fácil. Es un sueño hecho realidad”, asegura Sergio García acerca de la aspiración con la que se embarcó en la multimillonaria liga saudí.
En ella milita también el vasco Jon Rahm, la gran estrella del circuito, pero al ejercer de capitán de otro de los conjuntos, Legión XIII, no ha sido viable su unión con los Fireballs.
En el curso pasado, Sergio García estuvo cerca de hacer realidad el reto y tres de sus componentes fueron españoles, con el mexicano Abraham Ancer como cuarto miembro.
La marcha de Ancer a Torque, el equipo de los latinoamericanos que lidera el chileno Joaquín Niemann, allanó el camino para terminar de españolizar el bloque, cuya camiseta es roja y el logo, amarillo, acorde con los colores de la bandera del país.
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Sergio García tentó al malagueño Ángel Ayora, una de las grandes promesas del golf español, para cubrir el hueco, pero ante su negativa, recurrió a Masaveu, que a mediados de 2025 formó parte de los Fireballs hasta que cedió el testigo a Ballester.
El objetivo ahora es generar más atracción por LIV entre los aficionados nacionales. “Esperemos que España se ponga detrás de nosotros, nos apoye y sintamos su aliento en cada torneo”, confía el golfista castellonense en un encuentro con medios.
Anhela además que el apoyo vaya más allá de los deportivo y que compañías españolas se animen a secundar el proyecto a través de patrocinios.
“Nos encantaría representar a España y a cualquier de sus empresas en todo el mundo”, añade el ganador del Masters de Augusta de 2017.
En agosto del pasado año, la firma madrileña Fever, dedicada a la gestión de venta de entradas, se alió con LIV y, al mismo tiempo, se convirtió en socio de los 'bolas de fuego' a cambio de poner su logotipo en las fundas de sus equipaciones.
Un primer paso, pero los Fireballs quieren más, por lo que en noviembre acordaron ir de la mano de la agencia JGolf, dirigida por Javier Gervás, para captar patrocinadores de más peso y organizar actividades promocionales.
Según Gervás, el hecho de que LIV organice torneos en países como Estados Unidos, Australia, Sudáfrica o Reino Unido, además de en España, en el campo de Valderrama (Cádiz), ofrece a las empresas una gran repercusión.
También ve aspectos favorables la reputación de Sergio García y el potencial que tienen sus tres compañeros.
No obstante, Gervás admite que el golf es un sector “difícil de vender” en España a efectos de patrocinio. “Somos muy de fútbol y no tanto de otros deportes. El golf está creciendo mucho, pero falta esa cultura”, reflexiona a EFE el directivo de JGolf.
Otra idea que ronda los Fireballs es rebautizarse con un nombre que potencie aún más su identidad ibérica. Entre las opciones que se barajan, está la denominación Real Club Toros.
“Es algo en lo que estamos trabajando, pero todavía no está hecho. Es una posibilidad que estamos mirando. A medida que vaya pasando el año, veremos dónde acabamos. Por ahora, seguimos con los Fireballs”, explica su capitán.
No sería algo nuevo en la liga saudí, puesto que hay varios equipos en los que todos sus componentes son de la misma nacionalidad, como los Majesticks (ingleses) o los Ripper (australianos).
La nómina de escuadras nacionales se ha ampliado este año con los coreanos del Korean Golf Club, hasta la pasada temporada los Iron Heads, o los sudafricanos del Southern Guards, que también estrenan denominación al dejar de llamarse Stinger.
