Pinheiro: No sé qué decir, tengo tantas emociones que no sé expresarlas

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Solda (Italia), 14 feb (EFE).- Lucas Pinheiro, que marcó uno de los grandes hitos del olimpismo al conseguir, en los Juegos de Milán Cortina d'Ampezzo, el primer título olímpico invernal de la historia de Brasil, ganando el gigante de esquí alpino, declaró este sábado en la estación de Bormio que "no" sabe "qué decir", al tener "tantas emociones que no" sabe "cómo expresarlas".

"No sé qué decir. Tengo tantas emociones ahora mismo que no encuentro las palabras. No sé cómo expresarlas", comentó, en zona de meta, Pinheiro, nacido hace 25 años en Oslo, que empezó a competir como Lucas Braathen para Noruega -país para el que logró los primeros cinco de sus seis triunfos en la Copa del Mundo-, que desde hace dos lo hace para Brasil y que este sábado festejó la victoria m´sa importante de toda su carrera deportiva.

"Estoy muy orgulloso", dijo el campeón olímpico, que forjó su sensacional triunfo gracias a la exhibición que lo situó como líder claro tras la primera manga y capturó el oro al cubrir ambos recorridos con más de medio segundo de ventaja sobre el suizo Marco Odermatt, gran dominador del deporte rey invernal -cuádruple ganador de la general de la Copa del Mundo y triple campeón mundial-, que este sábado no pudo defender título y saldrá de Italia con 'sólo' dos platas y un bronce.

"Estoy muy agradecido a todo el mundo. A mi familia, a mi equipo, a mis amigos. Y a todo el mundo en Brasil. Gracias a ellos hemos hechos historia", señaló Pinheiro -al que entrena su padre, Björn Frohlich Braathen, y que podrá rizar el rizo el lunes, cuando apunte a otro oro en el eslalon, de nuevo en Bormio.

Pinheiro comenzó a ganar en Copa del Mundo para el país de su padre a los 20 años, antes de anunciar de forma sorprendente su retirada del esquí, por desavenencias con la federación noruega, en Sölden (Austria) -el escenario de su primer gran triunfo-, justo antes del arranque de la temporada 2023-24. Poco después de haber ganado el Globo de Cristal de eslalon.

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En marzo de 2024 anunció su intención de competir para Brasil, el país de su madre, y el 27 de octubre de ese año, de nuevo en Sölden, disputó su primera prueba como brasileño, un gigante que acabaría en cuarta posición. Ni siquiera mes y medio después, el 8 de diciembre, logró el primer podio en la Copa del Mundo para su nueva nación deportiva al acabar segundo el gigante de Beaver Creek (Estados Unidos).

Y esta temporada, en la que es segundo en la general de la Copa del Mundo -que lidera con inmensa holgura Odermatt-, marcó otro hito, el pasado 16 de noviembre, al lograr la primera victoria brasileña en la competición de la regularidad de esquí alpino al ganar el eslalon de Levi, en Finlandia.

Pinheiro, que en estos Juegos ejerció de abanderado brasileño junto a Nicole Rocha Silveira -competidora de skeleton-, le acaba de dar la mayor alegría posible a un país en el que el fútbol es, sin duda, el deporte rey y que aún se está poniendo al día en las disciplinas no estivales.

Lo hizo, además, destronando al gran Odermatt, acostumbrado a ganar en las tres modalidades en las que compite, que llegó a Italia en busca de tres oros, y que se tuvo que conformar con dos platas y un bronce.

"No sé si esto es ponerle la guinda al pastel, porque ser campeón olímpico es sólo el resultado de un proceso, al fin y al cabo", apuntó Lucas, cuya primera manga, en la que pulverizó a sus rivales, en la prueba de este sábado -que le permitió marcar el undécimo crono en la segunda bajada para capturar el oro- será recordada durante mucho tiempo.

"Si esquío como sé, como la persona que soy, llega el resultado. Sabía que todo esto era posible. Una cosa hay que tener muy clara. No importa tu raza, tu cultura, tus creencias o tu condición, cualquiera que sea. Si persigues tus sueños los puedes conseguir. Y espero poder inspirar, con este triunfo, a otra gente", manifestó Pinheiro.