Expertas alertan que el fútbol femenino en el mundo enfrenta retos estructurales

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Ciudad de México, 25 feb (EFE).- A poco más de tres meses de la inauguración del Mundial 2026 y con la Copa Mundo Femenina de 2027 en el horizonte, especialistas en deporte advirtieron que, aunque el crecimiento del fútbol de mujeres se ha hecho "imparable", el reto no está en ganar visibilidad sino en construir un sistema organizado y sostenible.

Durante el panel 'La Revolución en la Cancha: El Deporte como Resistencia', en el foro Decididas Summit 2026, la mexicana Lucía Mijares, estratega de fútbol femenino, recordó que el primer partido documentado de balompié de mujeres data de 1900 y que, aunque hubo torneos como la Copa de 1971, fue hasta 1991 cuando se celebró el primer Mundial oficial avalado por la FIFA.

"Nos guste o no nos guste, ya está en un tren bala creciendo enormemente", afirmó.

Mijares planteó que el debate no debería centrarse en la velocidad del crecimiento, sino en qué tan organizado ha sido y cuánto responde a mercadotecnia y visibilidad frente a la construcción de un negocio sostenible.

“El fútbol femenino no necesita más visibilidad. Lo que necesitamos es la capacidad del sistema para capitalizarlo”, sostuvo, al recordar que el último mundial femenino, celebrado en 2023 en Australia y Nueva Zelanda, fue seguido por cerca de dos mil millones de personas a nivel global.

Con el Mundial 2027 de Brasil en puerta, Mijares advirtió que, sin coordinación entre federaciones, clubes y competencias formativas, el auge podría no traducirse en una industria sólida ni en un desarrollo continuo de talento.

Y en la antesala del Mundial 2026, también cuestionó que el sector se construya bajo la lógica del masculino o desde el asistencialismo: “Ya no es ayudar por ayudar. Es negocio”.

Mijares alertó además que el 96 % de la literatura científica sobre alto rendimiento está centrada en hombres blancos y solo el 2 % en el cuerpo femenino, lo que limita la comprensión del potencial y necesidades específicas de las atletas.

En ese sentido, la española Amanda Gutiérrez, fundadora de la Asociación de Futbolistas Profesionales (Futpro), subrayó que el fútbol femenino debe entenderse como un negocio distinto.

"No podemos permitir que esto crezca como una burbuja, queriendo ir muy rápido para que sea como el fútbol masculino", alertó.

Intentar replicar el modelo masculino sin adaptar estructuras y calendarios, avisó, podría generar cargas "insostenibles" para los clubes y repercutir directamente en la vida de las jugadoras.

En el plano internacional, Honey Thaljieh, cofundadora y primera capitana de la selección femenina de fútbol de Palestina, aportó una dimensión distinta al debate, al narrar las dificultades de practicar deporte en medio de la destrucción de infraestructura en su país.

Para muchas mujeres, expuso, jugar fútbol es un acto de resistencia. “La infraestructura puede destruirse en segundos, pero la identidad no”, afirmó.

En la cancha, dijo, durante 90 minutos solo existen el mérito, la disciplina y la resiliencia: “Es un espacio donde la igualdad se ve”.

Las participantes coincidieron en que, rumbo al Mundial 2026 -que organizan México, Estados Unidos y Canadá-, el desafío no es solo celebrar el espectáculo global, sino convertir el crecimiento en talento, competencia y estructura sostenible.