El cincuenta aniversario de los Juegos de invierno es la edición de los récords. En Italia competirán 612 deportistas de 56 países, cifras que superan ampliamente los 564 representantes de 49 naciones de PyeongChang (Corea del Sur) 2018, edición que ostentaba la plusmarca hasta ahora.
En Örnsköldsvik (Suecia), en 1976, la primera edición paralímpica de invierno, participaron 198 esquiadores de 16 equipos.
En Milán Cortina, además, se producirá el debut de cinco países, entre los que destaca El Salvador, que nunca ha competido en unos Juegos Olímpicos o Paralímpicos invernales. También se estrenarán las delegaciones de Portugal, Haití, Montenegro y Macedonia del Norte, que sí habían estado en citas olímpicas.
Por cuarta edición consecutiva se ha clasificado un número récord de mujeres, un total de 160, que supone un aumento del 18 por ciento respecto al récord anterior de 136 establecido en Pekín 2022.
Además, cinco de los seis deportes del programa de competición mejorarán su cifra histórica: esquí alpino (57), esquí de fondo (65), biatlón (45), curling en silla de ruedas (25) y snowboard (15).
La delegación española contará esta vez con más mujeres (5) que hombres (3). Está formada por los esquiadores Audrey Pascual, Iraide Rodríguez, María Martín Granizo, Alejandra Requesens-Victoria Ibáñez y Javier Marcos, además de Higinio Rivero en esquí de fondo y biatlón, y Emilio Redondo en snowboard.
China, que encabezó por primera vez el medallero en Pekín 2022, tendrá el mayor equipo de entre todos los países participantes, con 70 deportistas, seguido por Estados Unidos con 68 y Canadá con 46. La anfitriona, Italia, contará con 42.
