"Esperábamos que fuera un día de locos, pero no que se nos fuera tanto de las manos", dijo Jonas Vingegaard en meta.
Los planes previstos por la mañana saltaron por los aires ante una etapa que empezó a romperse con los abanicos que provocó el viento.
"Teníamos un plan y queríamos atacar en la penúltima subida, pero fue una carrera a toda velocidad desde el principio. Estuvimos al límite todo el día, y todo pasó rapidísimo. Ni siquiera tuve tiempo de quitarme la ropa", dijo el danés, quien tuvo que improvisar un pantalón "poco ortodoxo".
"No soy un creador de tendencias con esos pantalones largos, pero simplemente no hubo tiempo para cambiarse", dijo Vingegaard, quien cruzó la meta con pantalones extra largos encima de su atuendo.
"Creo que muchos tenían mucho frío. Yo personalmente no, porque llevaba mucha ropa. Quizás por eso no podía quitármela", añadió.´
El danés se refirió a la caída que supuso la retirada de Juan Ayuso y recordó episodios anteriores.
"El año pasado me caí aquí y tuve que ceder el liderato. Estas cosas pueden pasar", dijo.
Jonas Vingegaard comentó que se sintió "muy bien" y se sintió muy contento con el maillot amarillo.
"Estoy feliz de haber ganado. ¿Es una revancha? El año pasado me caí aquí y tuve que renunciar como líder. Así que esto es genial, sí. Esta es también mi primera victoria de etapa en la París-Niza después de las contrarreloj por equipos que gané".
