El informe, divulgado este lunes, con motivo del del Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, alerta de que la soledad no deseada afecta en mayor medida a las personas con discapacidad que al resto de la población, ya que en el conjunto de la sociedad el porcentaje se sitúa en el 15,8%.
Y añade que el deporte, cuando es accesible, inclusivo y cuenta con apoyo adecuado, puede desempeñar un papel relevante para revertir esta situación.
En este sentido, la práctica deportiva favorece la creación de vínculos sociales, impulsa la autonomía personal y facilita la participación en la comunidad. Además, permite establecer rutinas y objetivos que contribuyen al bienestar emocional y reducen el aislamiento.
El informe destaca también que la actividad física ayuda a aliviar síntomas de ansiedad y depresión y mejora el estado de ánimo, por lo que insiste en la necesidad de impulsar iniciativas que garanticen el acceso al deporte adaptado como herramienta de inclusión y mejora de la calidad de vida.
