Scott, de 45 años y 49 de la clasificación mundial, tocó cima en su trayectoria en 2013 cuando se enfundó la chaqueta verde en el Masters de Augusta y ahora vuelve a escribir una página dorada con sus cien torneos grandes encadenados.
Tras su debut en el Abierto Británico de 2000, comenzó su racha en este mismo evento al año siguiente y alcanza la centena consecutiva 25 años después en la competición que se abre hoy en el campo de Shinnecock Hills de Nueva York.
Solo el estadounidense Nicklaus le supera, con un récord inalcanzable de 146 grandes seguidos entre 1962 y 1998, mientras que su compatriota Tiger Woods, otra de las grandes leyendas, llegó a los 46.
Con Nicklaus, de 86 años, Scott se fotografió hace dos semanas en el Memorial del PGA Tour para ilustrar la gesta compartida.
“No puedo imaginar jugar otros once o doce años seguidos así, pero estoy muy emocionado por esta semana”, aseguró Scott en la previa del Abierto de Estados Unidos al compararse con Nicklaus.
Para el australiano, el secreto de encadenar cien grandes está en haber tenido “mucha concentración” durante un cuarto de siglo.
“Creo que hay muchos detalles que se podrían analizar, pero estoy muy orgulloso de haber logrado mantener la concentración durante tanto tiempo y seguir adelante. No todos los años ni todas las semanas han sido fáciles, ni uno juega con mucha confianza, ni mantiene el ritmo durante tanto tiempo”, sostuvo el jugador de Adelaida.
Confesó que hace un par de años empezó a tener en mente lo de los cien ‘majors’ y a comienzos de esta temporada, al estar clasificado entre los 60 mejores del ránking y tener billete asegurado, el reto se convirtió en “una especie de presión” para tratar de no lesionarse.
Scott fue número uno del mundo durante once semanas en 2014 después de ser durante más de medio año el segundo en la clasificación tras su triunfo en Augusta.
Su último título se remonta a febrero de 2020, en el Genesis Invitational del PGA Tour, pero aún aspira a engordar su palmarés.
“Todavía no quiero ser esa clase de jugadores cuyas actuaciones no giran alrededor de ganar torneos. Prefiero estar en la pelea por ganar que simplemente celebrar el poder jugar un torneo. Creo que mi juego está en un punto óptimo y espero poder demostrarlo”, confía.
