Fifpro, en un comunicado, asegura que estos comportamientos de "intimidación y hostilidad" fuera del terreno de juego "no son casos aislados", sino que responden a "un patrón sistémico que no puede seguir siendo aceptado en el fútbol ni en la sociedad".
"Los jugadores cargan con las expectativas de una nación, pero esto nunca debe ir en detrimento de su seguridad, dignidad o bienestar, ni debe minimizarse el abuso como parte del juego (...) La selección nacional es una extensión del lugar de trabajo de los jugadores, y deben ser protegidos como tal", remarca el sindicato, con sede en Países Bajos.
Fifpro señala que los futbolistas "lo dan todo en la cancha por su país" y que soportan "las exigencias físicas, emocionales y profesionales de competir al más alto nivel", con el riesgo de lesiones y consecuencias a largo plazo para sus carreras.
Para evitar situaciones indeseables, pide a los actores del fútbol, públicos y privados, que intensifiquen sus esfuerzos y que haya "un compromiso colectivo" por parte de las fuerzas de seguridad, las plataformas de redes sociales, los medios de comunicación, los aficionados y la ciudadanía en general.
El sindicato también exige "consecuencias significativas" para los responsables de esos actos intimidatorios.
