Pogacar, la inspiración de Djokovic contra los abucheos

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Le Lioran (Francia), 14 jul (EFE).- Nada detiene a Tadej Pogacar. El esloveno, lanzado a su quinto Tour de Francia, no mira más que la victoria, engrandecer su palmarés y su leyenda, aunque eso pueda molestar a algunos que le reprochan su exceso de soberbia.

Antes de sumar en Le Lioran su tercera victoria de esta edición, para totalizar 24, en la salida de la décima etapa el esloveno escuchó abucheos de una parte del público, una circunstancia que no parece desviarle de su objetivo: ganar y ganar.

"Está claro que hay gente que me detesta, eso pasa siempre con los campeones. En el tenis y en el fútbol pasa más. La gente está más dividida. Pienso en Djokovic, que ha tenido una carrera dura en este sentido y que tiene una mentalidad increíble", aseguró.

Pogacar señaló que en el ciclismo es difícil saber a quien van dirigidos los abucheos, en un pelotón que pasa a toda velocidad y en el que todos van agrupados.

"Creo que el 99 % nos apoyan, cuando veo a niños de la misma familia que van con maillots de equipos diferentes me digo que es un deporte muy sano", comentó.

Y envió un mensaje a sus detractores: "Esos abucheos animan más a mis compañeros de equipo, les dan más ganas de trabajar. Quiero decirles que echan más leña al fuego", señaló.

Al esloveno no parece importarle las voces que consideran que su abrumador dominio de la carrera mata la incertidumbre y acaba por tener una incidencia negativa en el ciclismo.

A sus 27 años, lucirá en la etapa de este miércoles el maillot amarillo por 60 vez, igualando con el español Miguel Indurain, el último ciclista que sumó cinco victorias en la ronda gala.

Pogacar afronta la segunda parte de la carrera con 3.36 minutos de ventaja con respecto al danés Jonas Vingegaard, la mayor renta que nunca ha tenido en la décima etapa del Tour.

El optimismo reina en el equipo, que ve como nadie es capaz de acercarse a su rueda cuando pone el acelerador y el ciclista, con su personalidad abrumadora, no parece estar dispuesto a hacer perfil bajo.

En Le Loiran tenía una cuenta pendiente. Allí hincó la rodilla frente a Vingegaard en 2024 y ahora quería sacarse esa espina.

"Era algo que rondaba mi cabeza", dijo Pogacar, pese a que los días anteriores había negado afrontar la jornada con espíritu de revancha.

La mala noticia para su equipo fue el desfallecimiento del mexicano Isaac del Toro, que no pudo seguir la rueda de los mejores en el ascenso al Pertus, penúltimo puerto de la jornada y acabó en la meta a 1.31 de su jefe de filas, lo que le relegó desde el tercer puesto de la general al séptimo, a 1.02 del podio.

"Es una pena que no haya podido aguantar. Nuestro equipo pasa muchos kilómetros delante y tiene que trabajar y atender a los medios. Es joven y ha tenido un mal momento, pero va a demostrar en los próximos días que está fuerte", dijo Pogacar.

Algo parecido opinó el director del equipo, Josean Fernández Matxin, que consideró que queda mucho terreno para recuperar el tiempo perdido.

"Isaac ha sufrido y ha tenido que luchar para perder el menor tiempo posible. Ha tenido un mal momento, pero estoy convencido de que completará un gran Tour", aseguró.