Diez años de la gesta de Carolina Marín, primera no asiática oro olímpico en bádminton

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Madrid, 18 ago (EFE).- Hace una década de una de las medallas olímpicas más especiales de la historia del deporte mundial. Diez años de un hito que en tiempos pretéritos parecía inalcanzable. Sobre las pistas de Río, en los Juegos Olímpicos, el 19 de agosto de 2016 la española Carolina Marín se convirtió en la primera jugadora no nacida en Asia que se hacía con un oro olímpico en bádminton.

Antes, la nacida en Huelva (suroeste de España) el 15 de junio de 1993 ya había roto todos los moldes al convertirse también en la primera no asiática que ganó dos Mundiales consecutivos (2014 y 2015). No existía un precedente cercano en esta disciplina.

La figura de Marín ya llegaba a Brasil como toda una transgresora del bádminton, avalada por ese doble campeonato mundial y su doble campeonato Europeo (2014 y 2016).

"Estoy en una nube, el sueño se ha hecho realidad", remarcó en zona mixta la onubense, que por aquel entonces contaba con 23 años.

Fue una final que necesitó de una hora y 23 minutos de juego y desgaste. La india Pusarla V Sindhu, además de la plata, se llevó el premio honorífico de ser la única rival en ganar un set a la española. De hecho, se llevó el primero por 19-21, y obligó a Marín a hacerlo todavía más épico para remontar con 21-12 y 21-15 en los dos siguientes.

Al finalizar el choque, la onubense se arrodilló, después se tiró sobre la pista y durante unos segundos se quedó allí, tendida boca abajo, y dio puñetazos con la mano izquierda. Después Fernando Rivas y Anders Thomsen, sus técnicos, se acercaron a ella para abrazarla y ayudarla a levantarse como nueva campeona olímpica.

"Me he acordado de los dos meses infernales que he tenido que pasar para conseguir el sueño que tenía desde los 14 años, cuando fui al CAR (Centro de Alto Rendimiento). Fernando (Rivas, su entrenador), cuando perdí el primer set, me recordó ese sueño y por qué estábamos en una final olímpica. Lo más importante era creer que podía ganar", valoró tras hacerse con el metal.

Ese sufrimiento, y las malditas lesiones, perseguirían más tarde su carrera. Tras tocar el cielo en Río de Janeiro, Marín completaría un casi inalcanzable palmarés con otro oro (2018) y una plata (2023) mundial; unos Juegos Europeos (2023); y cinco Campeonatos Europeos más (2017, 2018, 2021, 2022 y 2024).

Sin embargo, la mala suerte se cebó con ella, en forma de tres lesiones grave de rodilla que le impidieron volver a jugar con regularidad.

Carolina se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en 2019, sufrió la misma rotura y los dos meniscos en la rodilla izquierda en 2021, y recayó con otra grave rotura en la rodilla derecha durante los Juegos Olímpicos de París 2024, que motivó su retirada definitiva.

Fue este año, el 26 de marzo de 2026, con 32 años, cuando decidió poner punto y final a su trayectoria deportiva. Ni siquiera el corazón pudo a la cabeza, y la atleta decidió no "poner en riesgo" su cuerpo, pese a que el Europeo se disputaba sólo unos días después en Huelva, su ciudad natal, lo que hubiera sido su cierre ideal.

"Mi camino en el bádminton profesional ha terminado y, por tanto, no participaré en el Europeo de Huelva. Quería que nos viéramos por última vez en una pista, pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello. Lo dije muchas veces. Soy consciente con mi decisión. Quería que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma, pero en la vida, las cosas no siempre pasan como queremos y tenemos que asumirlo", afirmó la volantista en un vídeo.

No fue en la pista y quizá fue un prematuro adiós, pero Carolina Marín permanecerá para siempre en lo alto no sólo del deporte español, sino también mundial, considerada toda una pionera del bádminton y una de las más grandes de todos los tiempos.