Rashid Nezhmetdinov

Dentro del ajedrez se pueden distinguir tres características principales. Se le puede considerar como una ciencia, un deporte o como una expresión artística. Los maestros más exitosos de toda la historia fueron y son excelentes en todas esas facetas, como Boris Spassky, Robert Fischer, Gary Kasparov, etc., de los maestros de la actualidad podemos añadir a Viswanathan Anand.

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Tomando al ajedrez como a una competencia, los más destacados fueron Emanuel Lasker, Viktor Korchnoi, Anatoly Karpov, entre otros, mientras que Alexander Alekhine y Mikhail Tal fueron posiblemente los máximos exponentes del ajedrez tomado como arte.
Seguramente sorprenderá al lector saber a quién van dirigidas las siguientes frases:
“Nadie ve las combinaciones como él” (Mikhail Bot vinnik). “Es el mayor maestro de la iniciativa” (Lev Polugaevsky). “Es un virtuoso del juego combinativo” (David Bronstein.). “Sus partidas revelan la belleza del ajedrez y te hacen amar el ajedrez, no tanto por los puntos y lugares de clasificación, sino por la maravillosa armonía y elegancia de este mundo particular” (Mikhail Tal).
No hablan de Alexander Alekhine, Robert Fischer, o de Garry Kasparov, sino del maestro tártaro Rashid Gibiatovich Nezhmetdinov (1912 – 1974), cuyo juego expresaba el arte en el ajedrez en un grado superlativo.
Nezhmetdinov tuvo una infancia muy difícil en su nativa Aktubinsk, ahora perteneciente a Kazajstán, quedó huérfano muy pronto, y en la pobreza.
Nezhmetdinov desarrolló en completa soledad, y sin medios, su descomunal talento natural tanto para el ajedrez como para el juego de damas.
Durante la II Guerra Mundial Nezhmetdinov estaba en el servicio militar, con lo que su progreso ajedrecístico se demoró hasta 1946, cuando ya tenía 36 años, y sus mayores progresos llegaron cuando tenía más de 40 años, algo muy inusual.
Llegó un momento en que abandonó el juego de damas, para dedicarse por completo al ajedrez, pero en 1949, la Semifinal del Campeonato Ruso de Damas se disputó en su ciudad de adopción, Kazan; Nezhmetdinov asistió como espectador, imprevistamente uno de los participantes no pudo jugar, y Nezhmetdinov aceptó sustituirlo, a pesar de que había abandonado la práctica del juego de damas hacía ya 15 años.
Ganó partida tras partida y se clasificó para la final, que se disputaba poco después; ese año salió segundo en el Campeonato Ruso de Damas, y salió Campeón de Rusia en ajedrez; en total ganó 5 veces el Campeonato Ruso de Ajedrez.
Nezhmetdinov derrotó a varios de los mejores ajedrecistas, y en partidas brillantes, por ejemplo a Tal, Spassky, Bronstein, Polugaevsky, y Geller, y fue secundante de Tal en los matches por el Campeonato del Mundo frente a Mikhail Botvinnik.
En el libro “Aprenda de los Grandes Maestros” (Editorial Batsford, 1974), escrito por varios maestros, Mikhail Tal escribió un capítulo, relatando que sus 4 enfrentamientos con Nezhmetdinov se saldaron con 3 victorias para el maestro tártaro, y su única victoria sobrevino tras un error grave de Nezhmetdinov en una partida que este nunca debió perder; una de esas 3 victorias obtuvo el Premio de Belleza del Campeonato Soviético de 1961, como tributo para el libro eligió la siguiente partida, tal vez no del todo característica del brillante estilo de Nezhmetdinov, pero sí instructiva, la reproducimos con los comentarios del 8º campeón del mundo, Mikhail Tal.
Rashid Nezhmetdinov – Mikhail Tal.
Defensa Francesa [C17] URRS-ch Moscú (6), 1957.
1.e4 e6 [Una de mis aperturas más desafortunadas. Casi todas mis partidas en que la elegí terminaron en derrota, felizmente no hubo muchas....Creo que tantas derrotas “francesas” no fueron accidentales, las negras deben jugar con gran exactitud en esta apertura, que es una cualidad que nunca tuve en exceso, ni ahora (escrito en 1974, ZFO), ni en años más jóvenes.] 2.d4 d5 3.Cc3 Ab4 4.e5 c5 5.Ad2 [No está hecha con el deseo de evitar complicaciones tempranas. Nezhmetdinov elije esta vieja continuación que no tiene una reputación muy buena, pero él había conseguido muy buenas victorias con ella. Debemos hacer notar que el talentoso maestro, por lo general, estaba más interesado en obtener una posición tensa e interesante, donde fuera posible sencillamente jugar al ajedrez, que en lograr una “ventaja teórica.”] 5...Ce7 6.a3 [Es conocido que no es peligroso para las negras permitir que el Cc3 llegue a d6 tras 6.Cb5 Axd2+ 7.Dxd2 0–0] 6...Axc3 7.Axc3 b6 [En aquel momento “la última palabra de la teoría“, esta fue la elección de Furman 2 meses antes frente a Krogius.] 8.b4 [La idea de b6 era reforzar c5, las blancas por su parte tratan de minar esa fortaleza. Krogius intentó jugar como en las líneas habituales con 8.Dg4 Cf5 9.Ad3 h5 10.Dh3 Dg5 lo que dio buen juego a las negras, Krogius - Furman URSS 1957] 8...Dc7 9.Cf3 Cd7 [Era de considerar 9...cxb4!? 10.Axb4 a5! y el alfil debe abandonar la diagonal a3-f8 11.Ad2 (11.Ad6? Dc3+), 11...Aa6 u 11...0–0, si bien en esta línea no debemos olvidar la debilidad creada en b6. Lo jugado en la partida también es acertado.] 10.Ae2 Cc6 11.0–0 0–0 [Aceptar el sacrificio es arriesgado, en vista de que el rey está en el centro, veamos: 11...cxd4? 12.Cxd4 Ccxe5 (12...Cdxe5 se replica con 13.Cxc6 Cxc6 14.Axg7), 13.Cb5 Db8 14.f4 Cg6 15.f5 Cge5 16.fxe6 fxe6 17.Ah5+ g6 18.Ag4, con un peligroso ataque.] 12.bxc5 bxc5 13.dxc5 Ccxe5 [Naturalmente tras tantos años es difícil reproducir el curso de los pensamientos de entonces, recuerdo haber examinado la posición resultante de: 13...Cxc5 14.Ad3 Ce4 (la amenaza era 15.Axh7+, y en caso de 14...Cxd3 se concede la iniciativa a las blancas), 15.De1, creí que las negras debían tomar en c3, o debilitar mi posición con f5. En ninguno de esos casos me gustaba la posición. Luego, mientras examinaba Cxc5 me convencí de que tomar en e5 era mejor, analicé la posición y llegué a la conclusión de que obtendría un fuerte centro de peones, y dejé de analizar alrededor de la jugada 20. De acuerdo a todas las reglas posicionales, un buen centro era algo positivo. Ahora estoy en la creencia de que haber comenzado con 4 ½ de 5 puntos en el torneo, me hacía ver las cosas con más optimismo que lo habitual. Luego de la partida se vio claro que 13...Cxc5 hubiera dado buen juego a las negras, debiendo jugar tras 15.De1, 15...Ab7!, porque el peón es tabú, en caso de 16.Axe4? dxe4 17.Dxe4 Ce7 18.De3 Cd5, sería decisivo. Por lo tanto las negras mantendrían e4 y podrían mirar el futuro con optimismo. Lo que jugué fue probablemente el error decisivo, si bien fue necesario un juego ejemplar de las blancas para demostrarlo.] 14.Cxe5 Cxe5 15.Dd4 f6 16.f4 Cc6 [Como ya lo indiqué, las negras estaban jugando con un plan definido, y jugaron todas estas jugadas rápidamente. De cualquier manera, en caso de 16...Cd7 17.f5 las blancas tienen una ventaja considerable, tomar en c5 no es posible a causa de la clavada en la diagonal a3-f8.] 17.De3 Td8 [Posiblemente el mal menor fuera intentar una defensa pasiva con 17...Ce7 pero preparando c4 las blancas tendrían el completo control de la situación.] 18.Tad1 e5 [Este sería uno de los casos en que el dicho “Mejor un plan malo que ningún plan” es inapropiado. Una vez que las blancas concretan su objetivo de obtener un centro de peones, sorprendentemente, quedan perdidas.] 19.fxe5 fxe5 20.Ab5 [Esta jugada entraba en mis cálculos originales.] 20...Ab7 [Ahora en cambio, mi posición empezó a disgustarme. Las blancas no pueden ganar el peón e debido a algo táctico, si 21.Axc6 sigue 21...d4!, y las negras mantienen su centro intacto. Desafortunadamente omití un hecho importante, el centro, si bien a salvo, era también inútil, eso fue remarcado con la siguiente jugada blanca. El intento de ganar una pieza con 20...d4? falla debido a 21.De4! (21.Ac4+ Rh8 22.Dg5 h6! 23.Dg6 Ce7 no es claro.), 21...Ab7 (el alfil no puede ser capturado, pues si 21...dxc3? 22.Ac4+ Rh8 23.Dxc6! decide.), 22.Ac4+ Rh8 23.Tf7 Td7 (tampoco es suficiente sacrificar la dama con 23...dxc3 24.Txc7 Txd1+ 25.Rf2 Td4 26.De3), 24.Tdf1 es muy bueno para las blancas.] 21.Dg3 [De repente me di cuenta de que mi adversario había evaluado la posición más profundamente que yo.
La presión sobre el peón de e5 obligará, tarde o temprano, al avance de algún peón central, destruyendo así la armonía actual. Avanzar el peón d permite Ac4, tomando parte del ataque al rey, si avanza el peón e, entonces el otro alfil es el que cobra vida. No obstante no creía aún que mi posición fuera demasiado mala, y defendí g7.] 21...Td7.


22.Tf2!! [Este tipo de jugadas tranquilas a menudo dan una impresión mayor que ataques violentos con grandes sacrificios. La amenaza es 23.Axc6 Dxc6 24.Dxe5, re velando así una de las ventajas de Tf2, que el peón de c5 no se captura con jaque. Otra de sus virtudes se ve en la variante 22...d4 23.Ac4+ Rh8 24.Tdf1 etc.] 22...Te8 23.h3! [Esta jugada “silenciosa” evita los problemas de la primera línea, y es la forma más sencilla de subrayar que la posición negra está perdida; pensé aquí durante 1 hora, sin encontrar un plan decente, y finalmente llegó la elocuente jugada...] 23...Aa8 [Con la remota esperanza de, en algún momento, ganar un tiempo al atacar el Ab5.] 24.Aa4! [Anulando hasta esa posibilidad, ahora existe la opción añadida Ab3.] 24...Ab7 25.Rh1 [Las blancas no necesitan apresurarse.] 25...Aa8 26.Tf5 [Después de una corta introducción llegamos a la ofensiva final. Las amenazas concretas son ahora imparables. Sin duda hubiera perdido la partida aún con 2 horas a mi disposición, pero sólo me restaban 2 minutos, lo que acortó la agonía.] 26...e4 [El peón de e5 no se podía defender, en caso de 26...d4 seguiría la continuación temática 27.Ab3+ Rh8 28.Tdf1 Dd8 29.Tf7 Txf7 30.Txf7 Tg8 31.Ad2 y con la inclusión del alfil de casillas negras en el ataque, el ataque es decisivo.] 27.Dxc7 Txc7 28.Tfxd5 [No sólo ganando un peón, sino especialmente abriendo líneas para los alfiles. La diferencia de actividad entre ambos bandos es ahora evi dente.] 28...e3 29.Td7 e2 [Un blunder, pero en caso de 29...Te7 30.Txc7 Txc7 31.Td6, las negras pueden aban donar.] 30.Ab3+ Te6 31.Axe6+ Rf8 32.Axg7+
1–0

PROBLEMA Nº 190

Solución del Problema Nº 189.

Blancas: Rg1, Da7, Td1, Tf1, a2, b3, c4, f3, g3, h2 (10)
Negras: Rh7, De2, Te4, Cd3, a6, c6, e6, g7, h5 (9)
Juegan las Negras.



Para ganar hay que tener algo de suerte, y a Rublevsky, la “Diosa de la Fortuna” se le apareció más de una vez en Turquía.


En esta partida había sido superado completamente, pero las blancas no tuvieron la paciencia necesaria, y con su jugada anterior, 29.f3, cometieron un grave error, bri- llantemente castigado.
29...Th4!! [Extraordinaria optimización de los recursos, las negras, con calidad de menos, entregan una torre para lograr acceso a la casilla f4.] 30.gxh4 Cf4 [La amenaza 31...Dg2++ no tiene buena defensa gracias a la excelente coordinación de la dama y el caballo.] 31.Df2 [O bien 31.Tf2 Dxd1+ 32.Tf1 Dc2 33.Tf2 Dg6+! 34.Rh1 Db1+ y mate.] 31...Ch3+ 32.Rg2 Cxf2 33.Tde1 Dd2! [Las negras mantienen su abrumadora ventaja material, y ganan con fa- cilidad.] 34.Rg3 Cd3 35.Txe6 Dxa2 36.c5 a5 37.Te3 Dxb3 38.f4 Dc4 39.Tff3 Cxc5 40.Rh3 Ce4 0–1.
Volkov, S (2.659) - Rublevsky, S (2.679), 23º Campeonato de Europa de clubes, Kemer (5), 07.10.2007.
Enlance copiado
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