Dos puntos de partido

LONDRES. Dos puntos de partido. Un ‘deja vu’. Ocho años más tarde y otros dos puntos de partido, esta vez, de campeonato. Dos puñales que Roger Federer nunca olvidará, dos bombonas de oxígeno a las que Novak Djokovic se agarrará toda la vida.

Wimbledon (United Kingdom), 14/07/2019.- Roger Federer of Switzerland plays Novak Djokovic of Serbia in the men's final of the Wimbledon Championships at the All England Lawn Tennis Club, in London, Britain, 14 July 2019. (Tenis, Suiza, Reino Unido, Londres) EFE/EPA/NIC BOTHMA EDITORIAL USE ONLY/NO COMMERCIAL SALES
En la final del domingo, en Wimbledon, Roger Federer perdió dos puntos para campeonato.EFE

Era el Abierto de los Estados Unidos 2011 y Federer, que el año anterior ya había desperdiciado dos bolas de partido en semifinales -aunque al resto-, se disponía para sacar a Djokovic del torneo. El primer ‘match point’ lo solventó el de Belgrado junto al público con un resto directo. El segundo se lo entregó la red. Federer no ganó un juego más en aquellas semifinales.

A día de hoy, nunca ha vuelto el helvético a conquistar el Abierto de EEUU y hace ya 11 años de su último título.

La historia, cíclica como ella sola, le regaló este año a Federer la revancha que siempre había deseado. Batir a Rafael Nadal en Wimbledon despejando la duda que dejó en él en 2008.

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La historia, repetitiva como ella sola y con una carcajada de maldad, le devolvió acto seguido una pesadilla que parecía ya enterrada, cuya magnitud nunca fue brutal por no tratarse de una final. Una herida que pareció nunca sangrar, pero que se reabrió en el momento en el que todo el mundo en la pista central de Wimbledon sacó su móvil para inmortalizar un triunfo que no existiría.

Los mismos teléfonos que se guardaron cuando Djokovic plantó el ‘passing shot’ que puso el 40-40. "No hagas la del US Open”, rezó un mensaje de ‘Whatsapp’ en ese momento.

A las mismas instantáneas borradas por el destino le siguieron las miles de crónicas que nunca verán la luz. Los cientos de periodistas agolpados en los estrechos bancos de madera de Wimbledon titulaban: “Federer reclama su noveno Wimbledon” . "Federer iguala a Martina Navratilova”. Federer, Federer y Federer. La actualidad apartaba a Djokovic.

Sin embargo, el serbio abofeteó al ahora con un ‘passing’ y lo revoloteó con un triunfo en el tercer ‘tie break’ de la final más larga de la historia de Wimbledon.

Se preguntaba Gustavo Adolfo Bécquer, siglos atrás, a dónde iría el amor cuando se olvida. Un periodista se cuestiona en 2019 a dónde irán todas las crónicas que se mueren por el giro del destino. Quizás vayan al mismo lugar que todos los puntos de partido perdidos por Roger Federer en los últimos ocho años.

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