Olivo, que no se había dejado un set en las dos primeras rondas, no pudo con Rosol, que rompió en cinco ocasiones el saque del argentino y se impuso en los dos primeros desempates, lo que supuso un mazazo mental para Olivo.
El argentino optaba aquí a disputar su segundo Wimbledon, después de caer en la edición de 2017 en primera ronda.
