Dimitrov: "Fui de los privilegiados; tardamos tres horas en volver al hotel"

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Madrid, 29 abr (EFE).- El búlgaro Grigor Dimitrov tuvo que completar este martes su partido ante el británico Jacob Fearnley que se quedó a falta de un juego y no pudo terminarse por el apagón eléctrico sufrido en España, aunque en menor medida por los jugadores que disputan el Masters 1000 de Madrid.

"No tuvimos electricidad hasta bastante tarde pero al final no fue de gran importancia para mó. Aunque me dormí, tenía la cabeza en el partido que no se pudo acabar. Eso fue para mí la parte más difícil", aseveró.

En cuanto a la situación vivida, Dimitrov subrayó que "podía haber pasado en cualquier lugar" y puso el acento en que "hubo gente que se quedó colgado diez horas, limpiando ventanas por fuera", lo que calificó de "locura".

"Nosotros estamos de alguna forma en un lugar seguro y nos cuidaron de la mejor manera posible", subrayó el tenista búlgaro.

"Fue difícil volver a los hoteles y todo eso, pero a todos nos pasaron cosas sin excepción. Cuando pasan cosas así te das cuenta del panorama general. ¿Qué pasa en los hospitales y demás? Igual que en los aeropuertos, o en cosas relacionadas con esto. Así que visto así, está bien", resumió.

El tenista incidió en que "fue una forma de ver que todo puede cambiar de un momento a otro".

"Algunos jugadores se fueron tarde, muy tarde; ya algunos no cenaron. Yo fui de los privilegiados. Tardamos tres horas en volver al hotel. Pero fui de los privilegiados. Estaba más o menos bien. Cuando era niño y crecía teníamos cortes de luz constantemente. Así que intenté verlo desde esa perspectiva y en cierto modo estoy preparado para situaciones como estas", explicó Dimitrov.

El partido duró dos días: empezó el lunes y acabó el martes. No es la primera vez. "Recuerdo Wimbledon. De hecho, jugué un partido una vez en tres días. Pero es una parte inevitable, es parte del juego. Es parte de lo que hacemos aquí. No quiero ser demasiado exigente conmigo mismo, porque si empiezo a pensar y entras en ese círculo vicioso, se vuelve muy perjudicial", explicó.

"El tenis ya es un deporte muy difícil para los hombres desde el punto de vista mental. Así que, si le añades algo más, se vuelve aún más difícil. Después de tantos años, siento que he aprendido muchas cosas y cómo afrontarlo desde una perspectiva muy diferente. Y no olvidemos que, al final, es el juego", subrayó el jugador búlgaro.