El murciano Carlos Alcaraz apunta a la conquista de una corona que en el 2024 logró el transalpino.
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Ahora, la situación ha cambiado. El español ha acelerado. Ha dado un paso adelante en la pista y en la mentalidad y se ve en una dimensión distinta. Esa sensación da.
De hecho, desde que perdió la final de Wimbledon, el pasado 13 de julio, nada ha podido pararle. Todos los encuentros del circuito que ha jugado los ha ganado. Dieciocho. Solo se le escapó un partido, precisamente ante Taylor Fritz, en la Laver Cup. De allí salió con esa derrota y con un partido ganado ante el argentino Francisco Cerúndolo. Cedió Wimbledon ante Sinner. Pero su botín desde entonces ha sido cuantioso.
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Masters 1000 de Cincinnati, Abierto de Estados Unidos y Tokio. Con el número uno del mundo al final de 2025 en la mano.
Alcaraz dio un nuevo recital, ofreció su particular exhibición ante Fritz al que ganó hace tres semanas, en la final de Tokio.
Tiene tomada la medida al californiano, resignado a su inferioridad, a pesar de aquel partido de la Laver Cup. No aflojó el #1 del mundo.
No hay encuentros amistosos cuando salta a la pista con la raqueta en mano para Alcaraz que salió al duelo con el tobillo izquierdo aún protegido, vendado. Son las secuelas de ese choque de primera ronda ante Sebastián Báez en el evento japonés.
Una mala caída que hizo temer por su pie y que le llevó a renunciar al Masters 1000 de Shanghái para afrontar con más garantías lo que le queda por delante en este tramo del curso: Masters 1000 de París, Finales ATP y Finales Copa Davis. Le bastó al español con mantener su saque y aprovechar las opciones de rotura ante un adversario que fue a menos. Salió malparado Fritz de Shanghái, apeado de la segunda ronda por Giovani Mpetshi Perricard. Cedió su saque el estadounidense en el quinto juego y el murciano no desaprovechó el desequilibrio para cerrar la manga.
En el segundo, Fritz mantuvo el tipo los primeros juegos. Tuvo la posibilidad de quebrar en el cuarto y juego y ponerse con 3-1. Lo desperdició y cedió su saque en el siguiente, en el quinto. Ya no se levantó del partido el número cuatro del mundo que asumió su derrota.
El estadounidense ganó a Zverev en cuartos. Emprende el regreso antes de los compromisos de final de curso. Alcaraz, que lleva 67 victorias y sólo siete derrotas en el circuito en 2025 espera a Sinner, para la revancha en la final, o a Djokovic, el ganador de veinticuatro Grand Slam. EFE
