El Palmar, el pueblo de Alcaraz, vibra con su vecino más ilustre tras ganar en Australia

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Murcia, 1 feb (EFE).- El Palmar (Murcia) vibró con su vecino más ilustre y asistió a un nuevo éxito con récord de Carlos Alcaraz Garfia, quien venció al serbio Novak Djokovic remontando (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5) para ser campeón por primera vez en el Abierto de Australia y, de paso, ser el jugador más joven en completar el ciclo de los cuatro torneos de Grand Slam.

Carlos ya tenía dos del Abierto de Estados Unidos, Roland Garros y Wimbledon.

Varios centenares de palmareños se juntaron para ver en pantallas gigantes la final del Abierto de Australia entre el número 1 del mundo y el tenista más laureado del "major" oceánico, el cual ha ganado en diez ocasiones en 11 finales disputados, la de este domingo es la primera que pierde en el Rod Laver Arena, la pista central del complejo Melbourne Park.

Los vecinos se congregaron en el centro Espacio Joven Los Colorines, por iniciativa del Ayuntamiento de Murcia, y en la Real Sociedad Club de Campo, el lugar en el que Carlitos dio sus primeros raquetazos y en el que sigue preparándose para sus competiciones del circuito ATP.

En las otras ocasiones en las que el talento español peleó por los títulos de Grand Slam la cita fue a primera hora de la tarde, tanto en Roland Garros como en Wimbledon, o por la tarde-noche en el Abierto de Estados Unidos.

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Esta vez, debido a la fuerte diferencia horaria con Australia -diez horas menos en España-, tocó madrugar. El café con tostadas, el chocolate con churros, el zumo con una punta de pan y jamón... o lo que cada uno eligiera para empezar el día compartieron momento con el tenis.

En el Tiro de Pichón, como se conoce popularmente a la RSCC, se ofreció chocolate con buñuelos y se repartieron gorros con forma de pelota de tenis. Todo muy ambientado.

En Los Colorines, con presencia de miembros de la corporación municipal, se vivió con intensidad una matinal que acabó bien. Pese a que el partido lo inició mejor Djokovic se confiaba plenamente en las posibilidades de Alcaraz y esas sensaciones tenían todo el fundamento. Los puntos del murciano fueron celebrados en su tierra como en ningún otro sitio y quedó patente el sentimiento de orgullo que despierta.