La italiana Paolini confía en vivir en Mérida jornadas serenas después de la tempestad

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México (Yucatán), 25 feb (EFE).- La italiana Jasmine Paolini, séptima raqueta del mundo, asumirá desde hoy el torneo WTA 500 de Mérida como una oportunidad para vivir varias jornadas serenas después de la tempestad que ha significado su inicio de temporada.

"Llego con esa ilusión. El año no ha comenzado bien, pero lo positivo es que en el tenis cada semana tienes una oportunidad de mejorar; tal vez es en esta en la que voy a empezar a jugar mejor y a seguir haciéndolo hasta el final de año", aseguró a EFE la jugadora de 30 años.

Paolini debutará este jueves en Mérida contra la australiana Priscila Hon, 136 del ránking, en un duelo de octavos de finales en el que la doble finalista de 'Grand Slam' es favorita.

"Cuando no salen las cosas, una ajusta, trata de ver qué falló y es lo que he hecho con mi equipo. A veces pierdes porque tu rival fue mejor, pero en otras es una, que puede estar cansada o hizo algo mal. Estoy optimista", agregó.

Paolini ha perdido la mitad de los seis partidos jugados en el 2026; fue eliminada en tercera ronda en el Abierto de Australia, primer 'Grand Slam' de la temporada y cayó en su debut en el WTA 500 de Doha.

Hace dos años, la italiana alcanzó las finales del Abierto de Francia y de Wimbledon, además de convertirse en campeona olímpica en dobles, junto a su compatriota Sara Errani.

Acepta que fue una gran temporada, pero se arriesga a comparar su presente con aquel momento y concluye que hay cosas mejores ahora.

"Soy una jugadora más madura que en el 2024. El tenis depende mucho de la confianza con la que juegas; yo no sé si la Jasmine de hoy es una mejor versión, pero aseguro que trabajo duro para lograr eso", explicó.

La italiana ha llegado a Mérida con la idea de hacer borrón y cuenta nueva. No piensa en las tres derrotas y confiesa que siente buenas sensaciones en su cuerpo, lo cual es muy importante.

"Me siento bien físicamente; mi equipo trata de que esté en forma, pero mantenga la frescura".

Hace un cuarto de siglo, a los cinco años de edad, la niña Jasmine comenzó a jugar tenis y desde entonces se entregó al deporte. Asegura que si bien el tour es riguroso, sigue disfrutando de una manera similar, aunque ahora hay objetivos.

"Mi juego de niña ahora es mi profesión y eso es maravilloso. Trato de repetirme eso en momentos difícil para no olvidar que soy una mujer afortunada", confiesa.

Sus admiradores admiran su buen 'drive', sus entradas a la red, su revés a dos manos y su velocidad, pero casi todos prefieren el aura de fuego que parece rodear a la jugadora cuando aparece en la cancha.

"Es hermoso que digan eso de mí, yo sólo trato de ser positiva, de mantener la alegría; cuando ganas, es más fácil de conseguirlo; cuando pierdes es posible hacerlo también", aseguró.