No hubo saludo en la red. Kostyuk no suele encontrarse con una contrincante que no haya condenado la guerra de Rusia con Ucrania. Tampoco lo hizo con Potapova, que nació en Saratov y que en diciembre del 2025 cambió de nacionalidad deportiva a la austríaca. Eso no es suficiente para la flamante finalista, que pide a sus adversarias una condena pública hacia el conflicto. No hubo saludo.
La última vez que ambas jugaron fue también en la Caja Mágica, en los octavos de final del pasado año. Ganó Potapova que sumó su segundo triunfo en cuatro cara a cara. Kostyuk rompió el equilibrio con la revancha lograda a última hora del jueves, que se alargó hasta la hora y 38 minutos de partido.
Kostyuk logró el triunfo pero se dejó el primer set en todo el torneo. Ya ha firmado su mejor papel en la Caja Mágica y acumula once victorias seguidas en el circuito con el título en Rouen, el segundo en su carrera, y los cinco acumulados en Madrid. La racha más larga de su carrera.
Solo su rival en la final del sábado, la rusa Mirra Andreeva, ha logrado más partidos ganados en cuadros principales de torneos WTA en tierra en lo que va de 2026. Tiene ya en la mano el decimoséptimo puesto del ránking.
Potapova no pudo alargar el factor sorpresa que generó al ganar a la número dos del mundo, a la kazaja Elena Rybakina en octavos de final. Derrotada en la fase previa, se convirtió en la primera lucky loser en llegar a semifinales de un WTA 1000 y aprovechó la oportunidad.
Sin embargo, no fue capaz de culminar la remontada tras la reacción que ejerció en el segundo set cuando desarboló a Kostyuk. Pero la ucraniana, que empezó mejor, recuperó el pulso en el tercer set y tomó una ventaja (4-0) que fue definitiva y que la llevó a la final con Andreeva.
