"Es una semana muy positiva, he roto una barrera de finales y eso me da mucha confianza para seguir trabajando con mi equipo, seguir creyendo en alto", dijo instantes después del choque.
Respecto al partido, explicó que fue "muy exigente, con muchos nervios en el primer set", pero cuando la ganó se sintió "más tranquilo", con la sensación de que su rival "tenía que dar más de su nivel" para ganarle.
El recuerdo de las cinco finales perdidas anteriormente no estaba en su cabeza antes del partido: "Estaba tranquilo, sabía que me decía que si perdía no pasaba nada, pero que luchase hasta el final. Es lo que me pide Pepo (Clavet), que luche todas las bolas, y no pensar mucho en el marcador", subrayó.
Sin embargo, el malagueño no tendrá tiempo de celebrarlo: "Lo disfrutaremos ahora en el avión de camino a Wimbledon, echaremos unas cartas y eso será todo porque nos vamos esta noche", declaró.
