En 2016, el gasto obligado equivalía al 12,8% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel relativamente moderado en términos regionales. Durante 2017 se mantuvo sin cambios tanto en valor relativo como en proporción del PIB, con G. 28,144 billones y una participación de 12,8%. El quiebre de la tendencia aparece en 2018, cuando el gasto sube a G. 30,823 billones y pasa a representar el 13,4% del PIB. Desde ese punto, la trayectoria se vuelve claramente ascendente.
El año 2019 consolida esta dinámica, con un gasto de G. 33,329 billones, equivalente al 14,1% del PIB. Este aumento no solo ha respondido al crecimiento nominal del presupuesto, sino también a un mayor protagonismo del Estado dentro de la actividad económica. El salto más significativo se observa en 2020, cuando el gasto obligado asciende a G. 38,510 billones y alcanza el 16,1% del PIB, el nivel más alto de toda la serie. Este resultado coincide con el impacto de la pandemia, que obligó al Gobierno a ampliar de manera extraordinaria el gasto para atender la emergencia sanitaria y sostener, ciertamente, la actividad económica.
En 2021 se registra una corrección parcial. Aunque el gasto continúa aumentando en términos absolutos hasta G. 39,051 billones, su peso relativo cae al 14,4% del PIB. Este comportamiento sugiere una combinación de normalización gradual del gasto público y recuperación de la actividad económica, que amplió el denominador de la relación gasto/PIB. La misma lógica se observa en 2022, cuando el gasto llega a G. 41,336 billones y se mantiene en el 14,1% del PIB.
A partir de 2023 vuelve a evidenciarse una presión alcista. El gasto obligado sube a G. 48,506 billones y representa el 15,4% del PIB. Este aumento marca un nuevo escalón dentro de la estructura fiscal, ya que el nivel relativo vuelve a acercarse a los registros excepcionales observados en 2020. En 2024 la tendencia se profundiza: el gasto alcanza G. 53,104 billones y equivale al 15,7% del PIB, el segundo valor más alto de la serie histórica.
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Para 2025, el MEF muestra un gasto total obligado de G. 54,892 billones, con una participación de 14,8% del PIB. Si bien se observa una leve reducción frente al 15,7% de 2024, el nivel continúa claramente por encima de los valores previos a la pandemia. En términos prácticos, esto indica que el Estado paraguayo consolidó una estructura de gasto más elevada de forma permanente.
Desde una perspectiva económica, esta trayectoria plantea varios desafíos e incrementa la necesidad de financiamiento, ya sea mediante mayor recaudación tributaria o a través de endeudamiento. En un contexto de consolidación fiscal y de búsqueda de sostenibilidad de la deuda, la evolución del gasto obligado se convierte en una variable clave para la política económica que debe ser monitoreada de manera persistente.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
