El 18 de febrero último, ABC publicaba que una falla en las líneas de alta tensión de la ANDE paralizó el tránsito y apagó los acondicionadores de aire con 49°C de sensación térmica, además de afectar el suministro de agua potable”.
En un intento por configurar una explicación más o menos coherente, informábamos que el titular de la ANDE , Ing. Félix Sosa, dijo que “un ventarrón en Alto Paraná” pudo haber provocado la caída de un cable de 500 kV, gatillando una reacción en cadena que dejó sin luz a casi todo el país en una tarde de calor extremo”.
En explicaciones posteriores, pero muy cerca aún del siniestro del 18 de febrero, se endilgó la responsabilidad a un “desprendiminento” en la nueva subestación Yguazú que pudo deberse a un “tornillo flojo”.
El 28 de febrero, la empresa eléctrica estatal daba a conocer sus conclusiones sobre la contingencia. Nuestro diario titulaba su material informativo del modo siguiente: “ANDE detalla que pasó el día del apagón, pero no dice qué lo causó”.
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¿No influyó la criptominería? ¿Y el Eccande?
Técnicos independientes, que pidieron el anonimato, apuntan que en ningún lugar se menciona la influencia de la criptominería, como uno de los factores causantes.
“La alta demanda de potencia en el horario de punta de carga, la baja generación de las centrales Itaipú y Yacyretá y, -además- de no mencionar al Eccande (Esquema de Control de Contingencia de ANDE) debilita el justificativo estatal.
Apuntan igualmente ciertas normas de procedimiento en situaciones como ésta: “cuando ocurre un apagón a nivel nacional, la comunicación debe ser clara y creíble, si se quiere mitigar el impacto negativo en la opinión pública”. “La causa debe ser verosímil y las fórmulas o propuestas de solución realizables”, añaden.
“Es poco serio mencionar que un ventarrón o un tornillo flojo como motivo del colapso de todo el un sistema eléctrico”, añaden con cierta inquietud.
Protecciones bajo la lupa
Que un conductor de una subestación haya colapsado todo el sistema en la hora de mayor demanda, pone bajo la lupa las protecciones, porque “están para aislar ciertos eventos para que no se propaguen”. agregan.

En lo atinente a las soluciones, señalan la respuesta no termina en seañalr que deben realizarse las obras planificadas, y que decir que no fueron hechas, “es admitir públicamente que hay fallas la gestión de los responsables”, señalan. “No es correcto mencionar que esas obras están en el Plan Maestro de la ANDE, porque ese plan está atrasado y con plazos de cumplimiento indefinido”, destacan.
“La ANDE debe aclarar a qué funciones se limita el Eccande y no debe esperarse del mismo una operatividad que no posee”, enfatizan.
Señalan finalmente que la empresa eléctrica estatal debe revisar y ajustar las protecciones del todo el sistema eléctrico nacional, así como el protocolo de comunicación con las central Itaipú y Yacyretá.
