Neurodivergencia, una realidad que ya impacta en la economía nacional

Principales puntos, datos y cifras
Principales puntos, datos y cifrasArchivo, ABC Color

En Paraguay, la neurodivergencia dejó de ser un tema aislado para convertirse en una cuestión social, educativa y económica que el país todavía no dimensiona completamente. Condiciones como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la dislexia y otras diferencias neurológicas forman parte de una población creciente que hoy enfrenta enormes barreras para acceder a diagnósticos, tratamientos, educación adecuada y oportunidades laborales.

Actualmente, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) comenzó a implementar medidas orientadas a fortalecer la inclusión educativa. Entre ellas se encuentra el PLANATEA (Plan Nacional de Atención Educativa para Estudiantes con Trastorno del Espectro Autista), un programa destinado a mejorar la atención educativa de estudiantes con TEA y de aplicación obligatoria en instituciones educativas de gestión oficial, privada y privada subvencionada de todo el país.

Asimismo, dependencias como el Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (SINAFOCAL) impulsaron capacitaciones para docentes sobre neuroeducación y estrategias inclusivas. No obstante, especialistas sostienen que las medidas actuales aún resultan insuficientes ante el aumento sostenido de diagnósticos.

La problemática ya no se limita al ámbito educativo: también tiene importantes consecuencias económicas.

El acceso en el país a tratamientos especializados continúa siendo limitado y costoso. Muchas personas neurodivergentes requieren acompañamiento multidisciplinario permanente, incluyendo psicología, terapia ocupacional, fonoaudiología, neurología infantil, psicopedagogía y, en algunos casos, apoyo farmacológico.

Cuando las personas no obtienen la atención necesaria dentro del sistema público de salud, los servicios deben ser cubiertos en el sector privado, donde la carga financiera puede volverse insostenible para muchas familias. Asociaciones de padres y organizaciones vinculadas estiman que los costos terapéuticos mensuales oscilan entre G. 2.000.000 y G. 3.000.000.

En efecto, un niño con TEA puede necesitar entre tres y cuatro terapias semanales para recibir un acompañamiento adecuado. Las sesiones frecuentes de psicoterapia pueden costar entre G. 150.000 y G. 200.000 cada una, lo que vuelve prácticamente imposible mantener tratamientos continuos para numerosos hogares, más aún si se considera que gran parte de los hogares paraguayos dependen de ingresos iguales o inferiores al salario mínimo.

Datos sobre el alcance real del Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV) del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) muestran que apenas el 15,5% de los trabajadores asalariados percibe exactamente ese ingreso, mientras que alrededor del 40,2% cobra incluso menos. La realidad es todavía más crítica en sectores vulnerables como el empleo doméstico, donde solo el 3,6% de los trabajadores accede al salario mínimo legal.

En consecuencia, muchos hogares terminan recurriendo a préstamos, venta de bienes, múltiples empleos o incluso a la suspensión parcial de tratamientos por falta de recursos. Para numerosas familias con integrantes neurodivergentes, los costos terapéuticos mensuales pueden representar una parte considerable o hasta superior a sus ingresos totales. A esto se suma otro factor silencioso: en numerosos casos, uno de los padres debe reducir su jornada laboral o abandonar completamente el mercado de trabajo para dedicarse al acompañamiento terapéutico y educativo del hijo neurodivergente.

La presión financiera también ocurre en un contexto internacional marcado por crecientes dificultades en los sistemas de salud. En abril de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que el 70% de sus oficinas reportó problemas en los servicios sanitarios, especialmente en países de ingresos bajos y medios, debido a reducciones en la financiación destinada a salud pública.

Algunas entidades privadas y organizaciones civiles como Fundación APAMAP, Esperanza para el Autismo y Aso TEA Py, cumplen actualmente un papel fundamental tratando de paliar las necesidades de numerosos hogares.

Actualmente, en Paraguay se estima que entre 45.000 y 133.000 personas se encuentran dentro del espectro autista, cifra que probablemente aumente con mejores mecanismos de detección y diagnóstico.

Otro de los principales problemas es que el mercado laboral paraguayo aún funciona bajo estructuras rígidas y poco inclusivas.

La manera en que Paraguay responda a esta realidad en los próximos años definirá si miles de personas neurodivergentes podrán integrarse plenamente a la sociedad y al mercado laboral, o si continuarán enfrentando barreras que limiten su autonomía, su bienestar y su aporte al país. Porque detrás de cada persona neurodivergente que hoy queda fuera del sistema educativo o laboral, existe también una oportunidad perdida para el desarrollo económico y social del país.

* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.