Es cierto que muchos otros ya lo han hecho a lo largo de la rica historia de la música popular latinoamericana. Pero el grupo portorriqueño le ha sabido dar el matiz siglo XXI. Ha sabido unir el hip hop, esa cosa que llaman reggaetón y varios ritmos latinoamericanos en una música colorida que te zarandea. Ellos estuvieron el sábado sacudiendo la noche fernandina con sus frases poderosas en canciones de mucho ritmo.
“Una noticia mal contada es un asalto a mano armada” dicen en su nueva canción “Multiviral”. “Hay poca educación, hay muchos cartuchos, cuando se lee poco, se dispara mucho”, plantean en “La bala”, un tema dedicado a un amigo muerto. La lista de frases que podemos extraer de las canciones de Calle 13 llenaría esta página. Pero eso es el grupo. Una catarata de frases, que las puedes tomar como quieras. A algunos les parecen demagógicas. Pero de toda la avalancha proveniente del mundo del reggaetón, solo esas frases de Calle 13 pueden estremecer. Las demás resuenan mucho en la cabeza de uno, pero como un molesto rebote de pelota de ping pong.
El show de Calle 13 se inició luego de las 23:00 y se extendió durante una hora y media. Acompañado de seis músicos, los tres hermanos Ileana, Residente y Visitante hicieron un recorrido por su vasto repertorio, incluyendo el “Atrevetete”, “Latinoamérica”, “El aguante”, la canción compartida con Silvio Rodríguez, “Ojos color sol”; “Respira el momento” y el final con “Vamos a portarnos mal”. Prácticamente todo lo que sonaba en el escenario era tocado en vivo. Muy pocos samplers. La banda que acompañó al grupo tenía un toque casi murguero, inicialmente, pero en otros tenía mucha garra rockera y también un atrapante ritmo tropical.
La frase “¿Qué pasó en Curuguaty?” no podía estar ausente. La gente la coreaba y Residente la traía puesta en su remera. Luego Lorenzo González, de la comunidad Sawhoyamaxa, que lleva años exigiendo a las autoridades paraguayas la restitución de tierras ancestrales en el Chaco, subió al escenario a agradecer a Residente por su apoyo.
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El show, al que asistieron unas 5.000 personas, se inició luego de las 20:00 con los grupos paraguayos Villagrán Bolaños y Bohemia Urbana, que se sumaron muy bien a esta noche alternativa y rítmica. A las 21:40 tocó Illya Kuryaki and the Valderramas, que volvía a Asunción luego de mucho tiempo, con una música bien funk.
Empezaron con el clásico “Chaco” y calentaron bien la noche con sus temas más rítmicos, entre ellos “Yacare”, “Jaguar House”, “Jennifer López” y el final con “Abarajame”. Tanto Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta tocaban guitarras a la par de cantar. Pero también vinieron con un grupo de mucha fuerza, entre los que estaba otro hijo de un pionero del rock latino: Matías Rada, hijo del uruguayo Rubén Rada, en la guitarra.
Muy buenas imágenes de video complementaban el show, además de un sonido potente y claro.
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