El fotógrafo francés Youri Lenquette expone hasta el próximo 21 de junio en la parisina galería Addict la serie integral de esas imágenes malditas del músico que alumbró el “grunge” en “The Last Shooting” (El último disparo).
“La pistola no era mía, la trajo él. Yo estaba tan centrado en sacar adelante la sesión que en ningún momento se me ocurrió preguntarle por qué la tenía, ni de dónde la había sacado. Porque supongo que no podría viajar en avión con ella...”, comenta a EFE Lenquette.
Conoció a Kurt Cobain en 1991, cuando preparaba un reportaje para la revista musical “Best” sobre la gira australiana de Nirvana del año siguiente.
“Una noche estaba en mi habitación escuchando punk de los años sesenta, llamó a la puerta y nos pusimos a escuchar música. Empezamos a ser más íntimos de lo que suele ser la relación de un periodista y un artista”, recuerda Youri, que tenía entonces 36 años y hacía sonar casettes de bandas que Kurt, de solo 25, desconocía.
Cobain acababa de publicar con Nirvana su segundo álbum de estudio, “Nevermind”, un disco de rock alternativo que cambió la música. Con canciones como “Smells Like Teen Spirit” o “Come As You Are”, esa grabación desgarró la escena musical de los noventa a un ritmo de 300.000 copias por semana y adelantó a Michael Jackson en las listas de éxitos. La última sesión de fotos tuvo lugar el 15 de febrero del 94.
