Ana Barreto señala como antecedente directo de aquel período al golpe de 1908. El general Ferreira no había logrado la adhesión total de los liberales a su gobierno.
El descontento se sentía en todas las facciones liberales, pero no pasaba de conspiraciones y rumores. Nadie dio el paso, era como si todos estuvieran esperando a alguien: el coronel Duarte, quien regresaba de Europa, donde había ido para adquirir nuevos armamentos.
El golpe del 2 de julio debía dirigirlo el comandante Escobar, pero a último momento duda. Estaban varios sublevados militares en la casa de Marcos Caballero Codas y varios civiles. La consigna es apoderarse de las divisiones de Artillería e Infantería. Los insurgentes no tienen armas, pero dentro de los cuarteles tenían amigos que ya estaban entendidos. Los sublevados entraron sigilosamente a los cuarteles. Capturaron sin disparar un tiro a las tropas, menos a los de la infantería que ya estaban sublevados. Todo el nuevo armamento estaba ahí.
A la mañana Albino Jara dio la orden de disparar contra el Cuartel de la Policía. Los gubernistas ocuparon el Teatro Nacional y la Casa Patri (actual Dirección Nacional de Correo). Luego de dos días de combate, Ferreira renuncia a la presidencia y asume su vicepresidente, Emiliano González Navero, quien respondía a los liberales radicales.
