Erico, el paraguayo que fue ídolo en Argentina

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Hubo muchos paraguayos que triunfaron en la Argentina, pero ninguno llegó a la categoría de ídolo como Arsenio Erico, goleador absoluto del fútbol argentino en 1937, 1938 y 1939. En 1940, ese título se lo escamoteó otro paraguayo, Delfín Benítez Cáceres, “El Machetero”, ídolo de Boca Juniors.

La apasionante historia del Saltarín Rojo la tendrá el público mañana, domingo, con el libro “Arsenio Erico”, de Catalo Bogado.

–Los argentinos descubrieron a Erico cuando él jugaba con la selección de la Cruz Roja Paraguaya.

–Independiente y River Plate disputaron por él. Pero él se comprometió primero con Independiente y aceptó su oferta, que era menor que la de River.

–Arsenio fue gran deportista y también una persona con muchos valores.

–Era grande pero humilde. Eso lo manifiestan quienes lo conocieron. Pese a los golpes que recibía en cada partido, no reaccionaba, y si cometía alguna falta, inmediatamente se disculpaba. En su vida privada no se le conoció otros vicios que no fueran el mate, la lectura y la música. Erico, además de gran deportista, fue un ciudadano ejemplar.

–¿Cuáles fueron las campañas de gloria con Independiente?

–En 1938, Independiente salió por primera vez campeón en el profesionalismo argentino, y Erico fue el goleador absoluto con sus 43 goles que le valieron unos 2.000 pesos de premio, recompensa de los cigarrillos 43, de Nobleza Piccardo. En el 39, el club repitió la hazaña y nuevamente Erico fue el goleador, esta vez con 40 goles en 32 partidos.

–¿Cuándo se retiró?

–El 4 de junio de 1950. En un partido amistoso entre Nacional y Olimpia, Erico jugó su último partido. Nacional venció por 5 a 4 y Erico solo jugó el primer tiempo.

–¿Qué actividades realizó tras su retiro?

–Incursionó brevemente en el periodismo deportivo y como director técnico. En 1948 había dirigido al Flandria, de la Tercera División de Argentina, sin mayor éxito.

–¿También dirigió en el Paraguay?

–Dirigió algunos partidos a Nacional, y en 1957 se despidió como técnico entrenando a Sol de América, con el que consiguió el subcampeonato.

–Él falleció relativamente joven...

–Sí, a los 62 años de edad. En 1977 su pierna izquierda tuvo complicaciones sanguíneas y le fue amputada. Falleció poco después, de un paro cardíaco, el 23 de julio de 1977. Al día siguiente, Independiente jugó contra River Plate, justamente los dos clubes que pujaron por sus servicios. La gente se la pasó coreando, muchos de ellos con lágrimas: “¡se siente, se siente, Erico está presente…!”. Los Rojos ganaron 2 a 1.

–Su repatriación fue un justo homenaje que se le debía a este deportista.

–La repatriación de los restos de Erico no solo fue un acto de justicia que él se merecía largamente; fue también un mensaje de la sociedad en ese momento sobre tantos otros héroes civiles que dieron lo mejor de sí para engrandecer el Paraguay, y que quedaron enterrados bajo el manto de olvido, que con el tiempo, los volvió anónimos.

–¿Fue el más grande jugador del fútbol paraguayo de la historia?

–Erico está considerado no solo el más grande futbolista paraguayo, sino de Sudamérica. Esto lo afirma gente prestigiosa de otras nacionalidades. Mucho antes que Pelé y Maradona, Erico fue el Rey.