Libro sobre legionarios se presenta mañana

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“Los legionarios” es el título del libro de Beatriz González de Bosio, que analiza el fenómeno político que constituyó aquella agrupación de paraguayos que peleó contra su patria en la Guerra de la Triple Alianza. El nombre sigue constituyendo en el Paraguay un sinónimo de traidor.

Esta obra aparecerá mañana, domingo 6, con el ejemplar de nuestro diario, como quinto título de la colección “A 150 años de la Guerra Grande”, de ABC Color y El Lector. Beatriz González de Bosio habla sobre “Los legionarios”.

–¿Qué fueron los legionarios?

–Un grupo de paraguayos exiliados por los gobiernos de la preguerra que combatieron a Francisco Solano López bajo la propia bandera tricolor, e intentado dar justificación moral a la Triple Alianza como una cruzada libertadora del Paraguay.

–¿Desde cuándo el término legionario significa traidor?

–Se lo debemos al publicista posiblemente más exitoso de la historia paraguaya, Juan E O’Leary, quien logró a mediados de su larga existencia cambiar la manera de pensar de toda una sociedad.

–¿Qué fue lo que cambió, principalmente?

–La imagen del Mariscal López, que había sido declarado fuera de la ley en 1870, y a partir de ahí fue política oficial negar a López, al punto de que en el centenario de su nacimiento, en 1927, no hubo celebraciones. O’Leary comenzó a instituirlo como héroe.

A fines del siglo XIX, la aparición del retrato de López en los cuadernos escolares inició encendidas polémicas en los periódicos de la época, con Blas Garay, en La Prensa, y Cecilio Báez, en los periódicos gubernamentales. La gran polémica, sin embargo, se dio entre O’Leary y Cecilio Báez, en 1902.

–¿De qué carácter eran las polémicas?

–Afortunadamente, las publicaciones fueron compiladas en libros. Esos pensamientos encontrados tenían bases filosóficas y sociológicas que lo ponían por encima de un mero asunto coyuntural. Era la visión de la patria la que estaba en discusión.

–¿Desde cuándo el legionarismo constituyó un estigma político?

–A partir de la reivindicación de Francisco Solano López por parte del gobierno del coronel Rafael Franco, que terminó el Panteón Nacional de los Héroes y ordenó traer los restos del Mariscal. Pero el que perfeccionó el mote de “legionario” fue el general Stroessner. Lo utilizó exclusivamente para atacar y estigmatizar a la oposición liberal.

–¿Ese discurso ya quedó en el pasado?

–No, luego del juicio político al presidente Lugo, y a consecuencia de las sanciones internacionales que recibieron el apoyo de un sector de paraguayos, se volvió a utilizar contra estos el degradante término “legionario”.

–¿Cuál fue la suerte de los legionarios después de terminada la contienda?

–Fueron los primeros encargados de la reconstrucción, pero pronto se vieron rodeados de los veteranos de López, quienes en un principio no tuvieron reparo alguno de trabajar conjuntamente. El caso más destacado de ese tiempo fue el dúo José Segundo Decoud y Bernardino Caballero, fundadores de la ANR en 1887.