Primeros crímenes de la guerra pasaron en Yatay

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“Yatay” es el nombre del undécimo libro de la Colección “A 150 años de la Guerra Grande”, y aparecerá el domingo 17 con el ejemplar de nuestro diario.

La obra fue escrita por José Arce Farina y relata los pormenores de aquella batalla y los crímenes de guerra perpetrados por los brasileños.

Arce Farina explica en su volumen todo lo acontecido con los prisioneros paraguayos de Yatay que fueron salvajemente decapitados en violación de las disposiciones que entonces reglamentaban el tratamiento a los capturados en la guerra.

El autor explica con claridad lo acontecido entre julio y septiembre de 1865 en las márgenes del río Uruguay, donde un importante ejército paraguayo se perdió, una parte de él combatiendo con fiereza hasta la muerte; el otro, rindiéndose compelido por el hambre y la desesperación de verse rodeado por un ejército muy superior en número y armamentos.

De acuerdo con lo que señala José Arce Farina en su libro, el Paraguay, en la etapa ofensiva de la guerra contra los ejércitos de la tríplice, buscó con la ocupación de los puestos militares brasileños, al norte del río Paraguay, la zona de Corrientes y más al sur del río Uruguay, encarar una campaña expedita que le permitiese tomar contacto con caudillos leales a su causa, en las provincias argentinas contrarias a Buenos Aires, y con la resistencia del Partido Blanco uruguayo, acosado por el Brasil y desalojado del poder por el caudillo colorado Venancio Flores y sus adláteres.

Esta situación, según la estrategia lopista, permitiría reforzar su vanguardia y obtener éxitos militares, de manera a impulsar tratativas de paz con los gobiernos de Argentina y Brasil, sorprendidos por la maniobra ejecutada.

Arce Farina relata en su obra que una formidable columna expedicionaria de diez mil combatientes, de las distintas armas, fue disciplinada y entrenada por el mayor Pedro Duarte, a principios de abril de 1865.

Después del traslado de este cuerpo al campamento de Pindapoy, fue comandado por el teniente coronel Vicente Estigarribia, hombre de muy poca instrucción, como la mayoría de los oficiales paraguayos que, en aquella época, no accedían a una formación calificada en la ciencia militar.

Estos comandantes tampoco habían tenido participación relevante en acciones bélicas que pudiesen granjearles algún tipo de experiencia en el campo de Marte.

Un grupo de oficiales argentinos había adquirido experiencia militar en Europa, probado su eficiencia en trances internos y, los más veteranos, actuado décadas atrás en los conflictos con el Brasil. El imperio brasileño contaba con una oficialidad instruida convenientemente y con armamento moderno, recién adquirido. La Banda Oriental aportó el ejército más modesto de la campaña.